sábado, 29 de octubre de 2011

Invierno es una noche que se viste
de efigies como lunas,
de estrellas muy despiertas
rendidas como el tiempo en níveas torrenteras.
Invierno es una noche que se aferra
a los pechos resecos de las horas caídas.
Deja posos de escarcha la nieve en su desmayo
y semejan sus copos helados estiletes
que rasgan la negrura de la tierra que habito.

Habrá un mañana,
y de otra primavera la frescura
escanciaré cual néctar.
Resurgirá aquel sol de ardor primero
y aquel nacer desnudos a las arpas de mayo.
Un mañana sobre la fronda nueva,
junto al bardal florido de aquella casa
de ventanas abiertas a la vida.
Para entonces
guardadme lo soñado.
Dejad que resuciten los pájaros celestes.
Decidme que morimos un momento,
que es posible alcanzar la gaviota
de otros mares furtiva.
Decidme que no es tarde, que aún no es tarde
para albergar la estrella del sueño más despierto
y revivir
los días y los años del ayer.
Y riego las aulagas de la ventana rota,
y siento,
mientras duerme la vida,
mientras paso mi mano
por el alféizar blanco de las horas,
cómo crece la rosa de la espera.
(Del poemario"Horas Caídas"

6 comentarios:

María Blázquez dijo...

¡Sabía que era tuyo al comenzar a leerlo! Ese verso largo, esas metáforas, esa cadencia... Tu habitual destreza y perfección con las palabras.
Gracias por tu regalito para el finde.

Un abrazo.

tino dijo...

Muy interesante este poema, diferente a los otros que te he leido. Me gusta especialmente el centro de él, cuando empleas los imperativos de los verbos: guardar, dejar, decir para enmarcar los sueños, la vida, la libertad,el presente más resuelto. Un tramo en el que las expresiones sobre el hecho de soñar forman un bucle perfecto donde el pasado es un presente continuo en ese siempre revivir de las cosas mejores.
Un poema esencial lleno de sugerentes referencias. En sí es un poema este párrafo que señalo. Con admiración. Un abrazo. Tino

"Para entonces
guardadme lo soñado.
Dejad que resuciten los pájaros celestes.
Decidme que morimos un momento,
que es posible alcanzar la gaviota
de otros mares furtiva.
Decidme que no es tarde, que aún no es tarde
para albergar la estrella del sueño más despierto
y revivir
los días y los años del ayer."

Trinidad Ródenas Alcón dijo...

Vosotros, con esa mirada sensible, sois los que hacéis grande el poema. Gracias por vuestras palabras.

Miguel Angel dijo...

Hay oficio de poeta, sucesión de tiempos verbales en el andamiaje del poema,
De presente pasas a futuro, a imperativo, y otra vez a presente.
"Y riego las aulagas de la ventana rota"
Muy bonito el poema y muy sugerente y poético el final.

Mila dijo...

He tenido que buscar bardal y aulaga y, curiosamente, bardal es una cubierta de espinos y aulaga es una planta espinosa. En un poema tan delicado, como toda tu poesía, ¿tiene alguna segunda intención? Gracias por tu excelente trabajo.

Trinidad Ródenas Alcón dijo...

Mila, este poema es el último del poemario "Horas Caídas". Si hubieras seguido el proceso hubieras entendido mejor imágenes como "ventana rota", "Y riego las aulagas...", "junto al bardal florido...", "de aquella casa de ventanas abiertas a la vida", etc.. Te lo traeré para que lo leas y lo comprendas mejor. Gracias. Un beso.