viernes, 21 de octubre de 2011

De dónde el tiempo me robó el nombre
y no dispuso un lugar en la casa para mí.

De dónde no viniste y por qué tardaste
si no te acomodabas junto al hogar
si no estabas, si no estuviste
cuando giraban al contrario
las agujas del reloj.

Y ahora, que avisto mi aposento
convivo a solas con mi hambre
supe alimentarla para sobrevivir
y aguantar aun sin conocerme.

Ya no corro desesperada hasta el principio
con afán de servir sólo a mi lealtad
y habitar eternamente un claustro de papel.
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7 comentarios:

María Blázquez dijo...

El poema desprende supervivencia. La de la mujer que sobrevive al abandono y ausencia, lucha por encontrar los "por qués", hasta que decide no perder más el tiempo en ello. Se abre a la vida.

Un abrazo.

Mila dijo...

Muchas gracias. Bss.

Mila dijo...

Aunque parezca lo contrario, la segunda estrofa no se refiere a otra persona, sino a mí misma. La clave está en ese reloj que corre hacia atrás y en los tres últimos versos. Subyace una cuestión de identidad, una que está y la que debería estar y no está. Bss.

Mamen Alegre dijo...

Un poema a la valentía y como dice María a la supervivencia.
Los dos primeros versos son espectaculares, le siguen otros como: "cuando giraban las agujas al contrario" muy de mi gusto, sugerentes, vivos.

Despues llega el hambre alimentada, el dejar de correr y el triunfo, no mirar hacia atrás.

Lo dicho, valentía, fuerza interior y poesía de calidad.

Otro Beso.

tino dijo...

Los últimos versos me parecen de una gran calidad sin desmejorar los anteriores. Enhorabuena Mila y gracias por compartir versos...Un abrazote

Mila dijo...

A ver si estallo de una vez y, como me decía Sally (M. Salitre si a él no le disgusta que le llame así), pierdo la vergüenza y me "destapo" del todo con buenos versos, aunque nunca, nunca llegaré a su nivel de valentía. Os quiere, Mila.

Bracelli dijo...

Anda, no sea "tontuna" y déjate llevar por la calidad y la emoción que siempre han desprendido tus creaciones...ya te lo dije: "tu vales mucho...", sólo hace falta que sueltes la correa y dejes que la palabra salga corriendo... hasta dónde quiera... Besos.