lunes, 10 de octubre de 2011

Huir

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Desde la nada de una silla,
la opacidad de sus ojos
que como exagerada imagen,
se me presenta en el tiempo.
Y veo en hojas, el aire de la casa,
y hablo de las palabras quemadas,
de la fuerza que ejerce el viento
sobre las llamas,
mitad valor, la otra mitad miedo.
Y me doy la vuelta;
y escapo.
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4 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Los ojos no están cerrados, sino abiertos, pero opacos. Mamen, me gusta tu poesía, porque eres, desde mi punto de vista, la poeta de Página 72 con las imágenes más rotundas, que más dejan huella, que más se visualizan, a la vez con un aire de abstracto o a veces enigmático o surrealista. Aprendo de ti a buscar palabras sin pensarlas, porque vienen y las dejamos entrar. La atmósferas que creas en este poema está muy conseguida.
Un brazo.

Trinidad Ródenas Alcón dijo...

"Y veo en hojas el aire de la casa". Qué bonito verso, Mamen. No necesito más, me has dicho mucho con muy pocas palabras. Gracias. Un beso.

Mila dijo...

A mí lo que más me gusta son los dos versos finales. Me atrapa ese fianal tan resolutivo. Besos Mil-a.

tino dijo...

Que decirte Mamen que no te haya dicho ya respecto de tus poemas. Sin embargo este tiene un toque especial algo que lo hace diferente a los otros que te he leido. Me gusta ya ese admitir existencial de los primeros versos involucrados en el tiempo. Tan real, tan cotidiano, tan sugerente...

"Desde la nada de una silla,
la opacidad de sus ojos
que como exagerada imagen,
se me presenta en el tiempo."

Para llegar luego al cuerpo del poema donde la fragilidad de las propias palabras nos vuelven a situar en esta existencia de lo humano, tan pasajera, tan extraordinaria anotadas en las expresiones finales donde fuerza y valor se combinan con miedo. Geniales estos versos.

"Y veo en hojas, el aire de la casa,
y hablo de las palabras quemadas,
de la fuerza que ejerce el viento
sobre las llamas,
mitad valor, la otra mitad miedo."

Para terminar con esa huida, a veces tan necesaria o tan cierta...siempre estamos huyendo
en un negar lo evidente. Me gusta este remate que hace más existencial el poema.

"Y me doy la vuelta;
y escapo."

Cuando digo existencial lo hago desde el punto de vista filosófico casi sartriano donde ser y nada están funcionando como protagonistas...
Me ha gustado mucho. Gracias por tus versos.