Todo vino a consecuencia de una más de las atrocidades que se cometieron, la de un francotirador que abatía cuanto ser humano (de cualquier índole y consición) se cruzaba en su punto de mira.
Era Sarajevo 1995... y quiero compartirlo con vosotros en estos momentos en que otro país se desangra en una lucha de hermanos, atroz, inmisericorde... ¿hasta cuando?
Punto de mira
Tras la ruina de la calle
una danza de proyectiles
invadía las aceras de sangre
y los portales de odios huérfanos
del miedo heroico de los rendidos
Una madre asustada recorre
los pocos metros que separan
una puerta incendiada
de otra puerta cosida por las balas
En mitad del camino
la derriba el dolor
de la carne atravesada
la furtiva carga de un francotirador
apostado en la cobarde sombra
de las azoteas
Nunca llegó a refugio alguno
ni retiraron su cuerpo
del asfalto carmesí
de brillos y de olvido
Tras la ruina de la calle
Sarajevo parecía un acantilado
de rocas rendidas
a un mar que rompía contra
la piedra devastada
por el odio
En mitad de la ciudad
el hijo llora
con los puños cerrados
y la garganta herida
por el grito
piel que se erige y se hace
antorcha a punto de extinguirse
sin mirada ni luz
con un breve hálito de misericordia
prendida en el corazón...
...coraza infranqueable
1 comentario:
Lo he leído. Me parece muy sugerente esta descripción de los hechos. Volveré.Gracias por compartir
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