lunes, 7 de marzo de 2011

Sarajevo

Ayer, entre viejos papeles inundados de anotaciones y algunos poemas olvidados, encontré este poema escrito en momentos difíciles de digerir, esos en que las guerras crueles (todas las guerras son crueles, pero algunas aún más...) te dejan el corazón descerrajado y el alma en alfileres...

Todo vino a consecuencia de una más de las atrocidades que se cometieron, la de un francotirador que abatía cuanto ser humano (de cualquier índole y consición) se cruzaba en su punto de mira.

Era Sarajevo 1995... y quiero compartirlo con vosotros en estos momentos en que otro país se desangra en una lucha de hermanos, atroz, inmisericorde... ¿hasta cuando?



Punto de mira


Tras la ruina de la calle
una danza de proyectiles

invadía las aceras de sangre

y los portales de odios huérfanos
del miedo heroico de los rendidos

Una madre asustada recorre
los pocos metros que separan
una puerta incendiada
de otra puerta cosida por las balas

En mitad del camino
la derriba el dolor
de la carne atravesada
la furtiva carga de un francotirador
apostado en la cobarde sombra
de las azoteas

Nunca llegó a refugio alguno
ni retiraron su cuerpo
del asfalto carmesí
de brillos y de olvido

Tras la ruina de la calle
Sarajevo parecía un acantilado
de rocas rendidas
a un mar que rompía contra
la piedra devastada
por el odio

En mitad de la ciudad
el hijo llora
con los puños cerrados
y la garganta herida
por el grito
piel que se erige y se hace
antorcha a punto de extinguirse
sin mirada ni luz
con un breve hálito de misericordia
prendida en el corazón...

...coraza infranqueable

1 comentario:

tino dijo...

Lo he leído. Me parece muy sugerente esta descripción de los hechos. Volveré.Gracias por compartir