sábado, 12 de marzo de 2011

La siega

La espiga se asoma,
baila con la brisa de mayo
que acuna la siembra.
Ahora el sol lo inunda todo,
azota al grano, cabalga al destino.
No sé si es el trigo
el que llama al hombre,
quizás su afán de no estar solo,
ahora ya no es uno, sino varios.
Una mano agarra los tallos, la otra
mueve la hoz, el corte limpio
sin sangre, sin dolor.
La luz camina por las horas,
el sol impone polvo y sudor,
la siega avanza, la escena se repite,
el hombre se arraiga.

2 comentarios:

tino dijo...

Mi querido Miguel Angel, vuelves a tener buen material poético pero lo metes en el saco de las asonancias y las repeticiones. Tienes que jugar con los elementos y sugerir. Un ejemplo desde el material que nos aportas sería esí:


Baila la espiga con la brisa de mayo.
La siembra cabalga al son de la luz.
Una mano agarra los tallos, otra
mueve la hoz.
No sé si es el trigo
el que llama al hombre,
o es su afán de no estar solo.
Sudor y siega, grito y raíz.
Un corte limpio, de sangre y luz,
camina por las horas.

Ves, todo está aquí pero distribuido de tal manera que al lector le sugiere más. Hay que podar los versos después de congelarlos durante un tiempo. Lo que te he escrito es sólo una sugerencia. Gracias por tus vuelos, por tu generosidad de compartir. Un abrazote. Tino

Miguel Angel dijo...

Muchas gracias Tino.
Me quito el sombrero ante tu facilidad de recomponer y mejorar un poema.
Un abrazo.