lunes, 24 de enero de 2011

Puertas adentro

Toda luz engendra involuntariamente
la tosca figura de una sombra.

Toda ceguera acude, sin remisión,
al tacto crepitado de una caricia.

Todo amanecer esconde en su memoria
las sutiles brasas de un ocaso.

Y los silencios de la vida abren zanjas
de amor sobre los posos de la tristeza.

Aunque apetece sol en la mañana,
puertas adentro me detiene
este sopor de domingo,
este claustro de huesos y sangre
en que, limítrofes, habitan
la luz y la sombra en pareja intensidad,
en antagónica disposición.

13 comentarios:

María dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel Angel dijo...

Desde mi humildad por ser novel, me atrevo a comentar tu poema.
Como dice Tino, la anáfora le da fuerza poética, así "Toda" y "Todo".
Destaca en determinados versos y palabras un gran acierto en el significado que transmite, colocada con elevada propiedad: "tosca figura de una sombra",
"amanecer esconde ...brasas de un ocaso".
Hay metáforas con mucha fuerza: "Y los silencios de la vida abren zanjas
de amor sobre los posos de la tristeza".
Podrías darle la vuelta al primer verso, porque la palabra involuntariamente es demasiado larga para terminarlo. Quizás también sería oportuno sustituir o quitar "crepitado".
La última estrofa parece que no pertenece a este poema.
Por ultimo, las tres primeras estrofas de dos versos trasmiten imágenes de gran belleza poética, son secuenciales y describen algo propio, interno o a lo que le obliga su naturaleza por destino: luz-sombra, ceguera-tacto,brasas-ocaso, amanecer-ocaso.
La cuarta estrofa de dos versos, reúne la fuerza de las tres anteriores para iniciar la interiorización del autor, habla de vida, amor y tristeza.
Toda esta secuencia le da cuerpo al poema, y te va metiendo en la idea y belleza de palabras puestas en postura flexionada, ellas mismas se sorprenden por su colocación.
Y el poema es homogéneo.
Ya sabes, eres libre de hacer y deshacer.
Enhorabuena. Un abrazo y gracias por compartir.

tino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tino dijo...

He leído el poema, me ha gustado y paso a la reflexión del contenido. Después te comentaré u te diré también algo a propósito de la forma. Me ha encantado el comentario de Miguel Angel. Esto se está convirtiendo en un foro interesante. Abrazos.

María dijo...

Me ha gustado mucho, en mi humilde opinión. Lo entiendo muy bien y me transmite sosiego. Me gustan las reflexiones a las que te ha invitado la calma dominical. El poeta no descansa.
Me parece una estructura correcta. Los primeros ocho versos me introducen en el interior reflexivo del poeta, y con los siete últimos conozco la conclusión a la que llega.
"Crepitado" me revela el tipo de caricia, no solo una caricia, para mí es gráfico.
La reflexión de los dos primeros versos me encanta y se le podría sacar mucho partido, no ya en este mismo poema, sino como idea a desarrollar en otro. Veo versos a partir de algunos de tus versos Jose Manuel. Gracias y un abrazo.

tino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tino dijo...

En primer lugar gracias por compartir estos versos. Y ahora después, desde la responsabilidad del lector, sugiero lo que sigue:
En el primer verso estos dos vocablos “engendra” e “involuntariamente” me parecen excesivamente prosaicos. Creo que podría suprimirse por metáforas que sugiriesen lo que la luz produce. En el segundo verso, suprimiría el adjetivo de figura y no hablaría de sombra ya que ésta se supone. La poesía tiene que sugerir. Mientras menos evidencia la metáfora toma mayor relieve...
Así sucede con la siguiente estrofa, la segunda, donde la ceguera acude “irredenta” al “crepitar” de una caricia. Creo que suprimir tacto ayudaría a aligerar el verso. Repito un poema no tiene que decirlo todo, tiene que suscitar más.
La tercera estrofa se vuelve a la tonalidad del aforismo y es bello lo que dice:
"Todo amanecer esconde en su memoria
las sutiles brasas de un ocaso". Precioso. Sin embargo, sigo pensando que sería bueno metaforizar. El poema, este poema, tiene mucho y buen material.
La cuarta estrofa, con esa copulativa "colgando", como un apéndice extraño, que la subordina a la anterior estrofa es ya de por sí aforística. Y me gusta.
Y para acabar, la última estrofa, esta síntesis de todas las secuencias de los metarrelatos anteriores, es -por sí mismo- un poema al que le sobra el “aunque” y el verso final. Ni la conjunción concordante ni la “antagónica disposición" ayudan a la imagen del “relajo” dominguero. Ah! Y todo esto sabiendo que lo que digo es una total y absoluta sugerencia. El autor puede hacer lo que le plazca, jajjajja, que para eso el poema es suyo. Pero también subrayo, que el hecho de comentarlo es porque el poema, en la medida que lo leemos, se vuelve nuestro formando parte de nuestra historia afectiva de versos y sueños. Y esto es, por sí mismo, una responsabilidad hermenéutica. Digo yo.
Un abrazo y, reitero, gracias al autor por compartirlo.

Bracelli dijo...

Muchas gracias a todos/as por vuestra ayuda. Me servirá para pulir algunas cosas, pero...
¿de verdad habéis entendido el poema?.
Estoy de acuerdo en muchas de las propuestas de Tino y Miguel Ángel, pero otras me hacen pensar que no habéis captado algunas de sus reflexiones. Sólo un par de pistas: hablo de miedo, de soledad, no del sosiego dominical. Hablo de las contradicciones del mundo y de la vida (hermosas sin embargo, pero aterradoras también), no del sopor (aunque lo nombre), y el poema en sí es una enorme metáfora...

Esto es una provocación, sin más, ¿quién se atreve a cruzar el círculo de fuego?...

María dijo...

Pues tienes razón, quizá no lo haya entendido, pero es que la última parte tiene mucha fuerza y es la que zanja el poema. Da ha entender que te quedas en casa porque el sopor del domingo te retiene ya que estás muy a gusto, aunque te apetezca el sol de la mañana.
De todas maneras, te entiendo, yo me quedo a cuadros con las interpretaciones que la gente le da a veces a mis poemas, pero es que el último significado de unos versos solo lo sabe el que los escribe. Crear versos es tan subjetivo como su interpretación, y es una suerte contar con la explicación del autor, como en este caso, para no tener que hacer elucubraciones.
Gracias por ello, un abrazo.

Bracelli dijo...

Gracias a ti María, tus comentarios ayudan mucho.
Tino, haciéndote caso (en casi todo) me sale esto, a ver que te parece.

Toda luz provoca inevitable
el acoso de la oscuridad

Toda ceguera acude irredenta
al crepitar de una caricia.

Todo amanecer esconde en su memoria
las sutiles brasas de un ocaso.

Y los silencios de la vida abren zanjas
de amor sobre los posos de la tristeza.

Apetece sol esta mañana,
y puertas adentro me detiene
este sopor de domingo,
este claustro de huesos y sangre
en que, limítrofes, habitan
la luz y la sombra en pareja intensidad.

tino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tino dijo...

Me ha gustado el cambio y todavía, en este arreglo veo en el inicio de todo ello una conjunción causal, como es el PORQUE, para darnos paso a la estrofa pricipal. Así:

Porque toda luz...
Porque toda ceguera...
Porque todo amanecer...

(porque ocurre todo eso)

Apetece sol esta mañana...

Así la rotundidad de iniciar con ese TODO...se suaviza.

Bueno, es una sugerencia.
No está mal este taller literario...como un avance de mesa-tertulia (segunda parte).

Gracias por tu paciencia Jose.

Un abrazote. Tino

Bracelli dijo...

Gracias Tino por los consejos y las sugerencias, es cierto que compartir enriquece (salvo que uno sea un prepotente de narices). No obstante, creo que añadir la conjunción haría perder el sentido y la metáfora del poema, al menos tal y como el autor lo intenta sugerir, pero le daré una vuelta más. Así y con todo, me sigue pareciendo que le falta algo al final, cómo estaba de inicio me gustaba más, aunque reconozco que se podría mejorar, ya veré...