domingo, 11 de diciembre de 2011

No había nada



No había nada,
nada
sólo silencio, el suspiro
del primer instante
cuando el creador de seres
terminó de mezclar el barro
y la sangre.

No había nada, solo
el soplo, el pensamiento
sobre el vacío.


Del poemario "Las siete vidas del gato". Imcrea Editorial. Badajoz.2009

5 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Hola Tino

Siempre me ha gustado mucho este libro, o como diría Irene " Nunca se sabe porque se vuelve siempre". Mantienes un paralelismo vital y contemplativo entre el inicio de todo y los instantes antes de la muerte, silencio, vacío, y el creador por encima de todo esto.
En otros versos: "no entiendo este juego / de la muerte disfrazada de vida"
O el poema: "Horas de frontera. Un parto duro. Nunca le costó tanto la vida / como estas horas de frontera donde la carne / reclama la sangre y la finitud se acomoda / a lo eterno."

Es un libro entrañable, y un ejemplo de cuidado y cercanía de un hombre a otro hombre, un ejemplo de igualdad.

Un abrazo.

faustino lobato dijo...

Gracias Miguel Angel por tus comentarios tan sentidos. Efectivamente es le metarrelato de un hombre frente a un gran hombre, que tanto me enseñó. Gracias.
En realidad,este poema, como el que citas es una meditación, una reflexión ante la muerte que se vuelve vida o ante la vida que inicia el rito de la muerte.
Gracias amigo.

Mamen Alegre dijo...

Es un círculo mágico, nada y todo, el soplo, la vida, el vacío, el pensamiento. Tanto y tan leve.

Precioso. :)

faustino lobato dijo...

En realidad Mamen este poema es una reflexión sobre el el espíritu, el primer soplo, que según los mesopotámicos en su poema de Gilgames, recogido por los hebreos después en el libro del Génesis,2, es el que actuó en los seres haciéndolos mitad dioses mitad humanos, cielo y tierra aun tiempo. Viendo como a mi padre se le escapaba el ruaj ( en hebreo) se me antojó escribir estos versos...
Gracias por tu comentario.
Un abrazote

Mila dijo...

El barro, la sangre, el soplo... Todo vale para contestarnos. A mí me sobra con tu generosa entrega, a él, a tu padre, le diste, todo el barro, toda la sangre, el soplo de tu propia respiración. Un abrazo.