miércoles, 2 de noviembre de 2011

Para cada uno de vosotros, poetas

Te he leído despacio,

para disfrutar lentamente los matices

no renunciar a lo oculto entre las líneas

y asegurarte un rincón en mi memoria.

Las palabras incapaces a veces lo consiguen

y surge la placidez de saberte necesario

para dejar escrito lo difícil.

La creación extenuante alcanza un día la caza

y como a San Juan los versos

me llevas a la gloria.

10 comentarios:

Trinidad Ródenas Alcón dijo...

Gracias, Mila, de poeta a poeta.

María Blázquez dijo...

Me permito el lujo de darme por aludida y te doy las gracias con el corazón de poeta que se emociona al sentirse comprendido y mimado.

Un abrazo.

María Blázquez dijo...

...Y no quería dejar de felicitarte por el precioso y emotivo poema.

Mila dijo...

Me alegro de que guste. Bss.

Miguel Angel dijo...

Hoa Mila, estas receptiva ante cualquier tema que te llegue, te sugiera o inspire para escribir. Se percibe entre visillos un torrente de fuerza creadora, unas ganas de jugar con la poesía.
A mi me gusta este poema, esta muy bien hecho.
Un abrazo. Enhorabuena.

Mila dijo...

Besos Miguel Ángel, os lo mereceis todo. Los poetas son los más incomprendidos dentro del difícil mundo de la Literatura.

tino dijo...

Gracias Mila, me sumo a todo lo que mis compañeros han dicho. Suscribo especialmente los versos centrales y sobre todo esta expresión de "Las palabras incapaces". Un fuerte abrazo. Hasta el viernes.

Bracelli dijo...

Mila, Mila, que nos haces enrojecer...

Mila dijo...

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino,
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto
que le di a la caza alcance.

Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía;
mas por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba.
Dije: ¿No habrá quien alcance!
Y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance.
Y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

(San Juan de la Cruz)

Mamen Alegre dijo...

Aplícatelo tú también, mujer generosa. :)