lunes, 7 de noviembre de 2011

Página 73 (pasar página)

La cobardía me tienta a mendigar un abrazo.
Rechacen cada gesto, cada haz de mi sombra;
que revuelvan mi pelo sin caricias,
olviden el nombre y el talento.

Me vivas en la luz de los espejos
y rayes con carmín nuestras paredes.

Dancen sus tacones en mi vientre;
que endurezca la piel de los hombros,
laceren las uñas y los párpados
y templen miel de estaño mis pupilas.

Me vivas en la espalda, en el hielo,
y arañes de carbón tus almohadas.

Abrazad al polvo en el que vence
cada golpe de paz que me sustenta;
abrazadlo como las oportunidades
que aceptan sin reparo los valientes.

Me vivas en tu boca y en tu aire
y empapes las persianas con tu aliento.

4 comentarios:

María Blázquez dijo...

Bellos versos Manuel, desprenden ese algo distinto...
El título, de entrada, ya es ocurrente.
He de releer el poema.

Un abrazo.

Mamen Alegre dijo...

A este paso y en breve, seremos Página173

Un gustazo de lectura Manuel, metáforas geniales: empapar persianas con el aliento, arañar de carbón las almohadas, templar de miel de estaño las pupilas (espectacular esta última).

Distingo una lucha en la voz poética, un reclamo de reconocimiento de todo lo que no se ve hasta ser vivido en la boca y en el aire, para ser posado en las persianas. De todos modos se pueden hacer también otras lecturas.

Otro lujito.

Discrepo el algo: es de valientes mendigar abrazos.

Trinidad Ródenas Alcón dijo...

Gran poema, Manuel:
Este me guata más que aquel famoso...del azúcar...entre las piernas...
Un poema impactante y con técnica muy cuidada. Un abrazo y sigue colaborando con más frecuencia.

tino dijo...

Cada uno de estos tres "Me vivas", que van determinando la progresión esencial del poema, revelan un decir diferente del yo poético que habla en primera persona:
-Una primera persona que es YO interno en la metáfora de "la luz de los espejos"; o un YO contradictorio en ese vivir "en la espalda, en el hielo,..."; un YO, en resumidas cuenta paradójico, carnal y etéreo al mismo tiempo, que subraya la metáfora de ese vivir "en tu boca y en tu aire".
Y esto anterior intercalado con otras formas y tiempos verbales donde la orden imperativa de un "dancen" o un "abrazad" van resolviendo el metarrelato, la poética de otras orillas, de otros silencios, de otras angustias haciendo que estos versos sean sumamente atrayentes.
Precioso. Un ensayo poético más que interesante.
Manuel, los estados alfas son peligrosos, el tuyo es sumamente creativo. Gracias por compartir este poema del desgarro.
Un abrazote. Tino