viernes, 28 de diciembre de 2012
Matemáticas puras
Ya te dije que no siempre dos mas dos eran cuatro
ni que la suma de los catetos era siempre igual
a la hipotenusa
ni que la suma de los catetos era siempre igual
a la hipotenusa
Pero no todo es matemáticas o geometría
ni todo es cierto o erróneo cuando te contemplo
frente al escritorio con la calculadora en mano
y el lápiz de punta blanda que te regalé
averiguando el coste de la vida y de la muerte
mirando de reojo las noticias en el televisor
y sonriendo cuando te digo que no existe la certeza
en los números primos
ni la objetividad de las palabras en los sonetos
ni todo es cierto o erróneo cuando te contemplo
frente al escritorio con la calculadora en mano
y el lápiz de punta blanda que te regalé
averiguando el coste de la vida y de la muerte
mirando de reojo las noticias en el televisor
y sonriendo cuando te digo que no existe la certeza
en los números primos
ni la objetividad de las palabras en los sonetos
Ya te dije que no siempre el orden de los factores
deja de alterar el producto
deja de alterar el producto
Y si no pregúntale a tu mano que ahora roza mi pecho
buscando el resultado más práctico
de dos pieles que se encuentran y no son cuatro
ni hipotenusas
ni números
ni palabras
ni tan siquiera un poema
ni el factor ni el producto
buscando el resultado más práctico
de dos pieles que se encuentran y no son cuatro
ni hipotenusas
ni números
ni palabras
ni tan siquiera un poema
ni el factor ni el producto
Sólo el deseo y la fracción de tiempo que tardas
en buscar mi boca
y desentrañar esta fiebre de sexo
que ni es puro
ni matemático.
en buscar mi boca
y desentrañar esta fiebre de sexo
que ni es puro
ni matemático.
Sobre la tierra
Agradece a la llama su luz, pero no olvides
el pie del candil que paciente la sostiene.
(Rabindranath Tagore)
Asirme a la tierra
y que el viento no se lleve
la párvula certidumbre
o su vaivén huracanado
desmorone lo construido.
Alerta sobre los pies,
que me mantienen consciente
en la lámpara de las horas.
el pie del candil que paciente la sostiene.
(Rabindranath Tagore)
Asirme a la tierra
y que el viento no se lleve
la párvula certidumbre
o su vaivén huracanado
desmorone lo construido.
Alerta sobre los pies,
que me mantienen consciente
en la lámpara de las horas.

miércoles, 26 de diciembre de 2012
Edición especial de "Las siete vidas del gato" de Faustino Lobato en descarga gratuita para celebrar las fiestas

Podéis descargar la edición especial del poemario de nuestro compañero Faustino Lobato en libro electrónico. Entrad en el enlace y pulsad sobre el banner que aparece en la plataforma laEditorial.es. Es nuestro regalo por estas fiestas.
Un abrazo a todos. Disfrutadlo y compartidlo.
domingo, 23 de diciembre de 2012
VIAJE
Amanece, y el tren silba a lo lejos.
No hay tiempo para el sueño y las esperas
que detienen el paso y adormecen
la vida que rezuma por sus poros.
Amanece, y mis ojos se despiertan
prendidos al milagro de la luz.
Abiertos al cortejo del paisaje,
adivinan senderos y horizontes.
Quiero surcar la tierra, palmo a palmo,
con la herida cerrada de mi huella,
gastada de curtirse en los regresos
que niegan la aventura y el asombro.
Es hora de partir, liviano el peso
que mi espalda resista en la andadura.
Dejo la puerta abierta por si un día
la paz de este silencio me reclama,
cuando los años pueblen la memoria
de recuerdos vencidos y de ausencias.
Adiós a la morada que aún acoge
los juegos de niñez, el perro viejo,
las páginas en blanco de un diario
y aquella juventud retando al viento.
Adiós a este calor que no conoce
el frío y el dolor del desengaño;
al aroma a café y a pan caliente,
al olor de una madre, siempre alerta.
No sé si volveré. Si un día retorno,
cuando anuncien mis sienes otra albura,
me sentaré de nuevo junto al árbol
que planté con mis manos, y a su sombra,
escribiré una historia ya cumplida.
Si nunca regresara, se hizo tarde.
No es mi destino otro: llegar tarde.
El destiempo marcó con sus estigmas
mi existencia. Alejaos sin mí.
Evocadme en un rincón del mundo
saboreando el placer de lo vivido.
No hay tiempo para el sueño y las esperas
que detienen el paso y adormecen
la vida que rezuma por sus poros.
Amanece, y mis ojos se despiertan
prendidos al milagro de la luz.
Abiertos al cortejo del paisaje,
adivinan senderos y horizontes.
Quiero surcar la tierra, palmo a palmo,
con la herida cerrada de mi huella,
gastada de curtirse en los regresos
que niegan la aventura y el asombro.
Es hora de partir, liviano el peso
que mi espalda resista en la andadura.
Dejo la puerta abierta por si un día
la paz de este silencio me reclama,
cuando los años pueblen la memoria
de recuerdos vencidos y de ausencias.
Adiós a la morada que aún acoge
los juegos de niñez, el perro viejo,
las páginas en blanco de un diario
y aquella juventud retando al viento.
Adiós a este calor que no conoce
el frío y el dolor del desengaño;
al aroma a café y a pan caliente,
al olor de una madre, siempre alerta.
No sé si volveré. Si un día retorno,
cuando anuncien mis sienes otra albura,
me sentaré de nuevo junto al árbol
que planté con mis manos, y a su sombra,
escribiré una historia ya cumplida.
Si nunca regresara, se hizo tarde.
No es mi destino otro: llegar tarde.
El destiempo marcó con sus estigmas
mi existencia. Alejaos sin mí.
Evocadme en un rincón del mundo
saboreando el placer de lo vivido.
lunes, 17 de diciembre de 2012
sábado, 15 de diciembre de 2012
La tertulia de diciembre. Mamen Alegre y la poética del silencio.
Ayer
nos reunimos en torno a unos dulces y un café. Tan íntimo era todo que no cabía
hacer fotos para no romper ese equilibrio de lo cercano. La foto la hicimos
cada uno en los gestos que marcaban ese discurrir de la tarde donde la
amabilidad del encuentro permitía que los poemas fluyeran con suavidad. Esta
vez eran los versos de Mamen Alegre.
Sí, la
poética de Mamen tiene ese punto de lo místico que enamora y emociona. Esta nos
presentó poemas sueltos sin la pretensión de darnos un trabajo terminado. Lo dejaba
claro con una indicación en el primer
folio que decía “la importancia del título”. Aquí, después de dos puntos,
anotaba unos cuantos temas algunos de los cuales podría ser el título de un futuro poemario. Uno
de estos títulos que, al menos a mí, llamaba más la atención era el de “Pediré
silencio tres veces”.
Mamen,
leyó, con esa prisa nerviosa de quien quiere modestamente que el "sofocón" termine pero también con la energía propia de una persona, como ella, que sabe
apretar el dolor y sublimar los malos momentos, como expresa uno de sus poema:
Se trata también
de conocer el dolor,
el azote de los algodones helados
el círculo mudo que nos desnuca.
Lo que sugiere la noche, a secas,
y la importancia de la costumbre.
Al recitado le siguieron los comentarios. Siempre es penoso hablar del continente, de las formas estructurales, de comas que sobran y versos con palabras que no tienen sentido cuando el contenido profundo, como el de nuestra tertuliana, exige con urgencia ocupar el centro ce la discusión. De todas maneras, Mamen escuchó con la atención de la alumna que crece y que, como una “esponja”, recoge las mejores indicaciones. Maravillosa actitud, la propia del escritor-escritor. Y es que nuestra tertuliana está siempre dispuesta a recoger las sugerencias de los otros contertulios, "de los que aprendo mucho"- como ella dice- aunque a decir verdad, su humildad nos enseña a todos. Actitudes como estas dan versos como los que siguen:
Ocurrirá,
que el lento fluir de
las palabras
romperá su encierro.
La inquietud de las
luces apagadas
acabará por
encenderse,
como si no hubiera
sido
de otra forma.
Los días pulcros
en ausencia de versos,
trazarán una línea:
La locura.
O el sentirse
agradecida
a las esquinas.
De todos los poemas los que más impactaron fueron aquellos
donde Mamen se deja llevar por la nave de la emoción. Cuánto transmiten poemas
como el que sigue, titulado: Sí, recuerdo la lluvia, cuyos versos se
dejan sentir hasta lo más profundo del alma. Unas estrofas magníficas donde la música del agua
marca el límite del silencio:
A veces, llovía como ahora
de una forma callada
y todo quedaba quieto.
Era una quietud de sueño gastado
un silencio de piernas largas,
un refrescar extraño.
A estas primeras estrofas le
siguieron otras que dibujan el trasunto de otras realidades esas que hace que
los poemas, al menos este, tuvieran ese sentido esencial del metarrelato con un
perfecto desarrollo de los significantes más vitales:
Crecían más las hojas entonces
y cercana a la ventana, la tarde,
abría surcos
para morir en la tierra.
Y es que el agua, en este caso,
se convierte en signo indeleble de lo que se transforma, en la huella de
tiempos mejores donde las palabras dejan de existir porque los silencios y el
sentimiento emocionado ocupan su espacio:
A veces,
llovía como ahora
y después, las habitaciones
eran agua y también los armarios,
y había que dejar
en aquellos momentos
que la vida se hiciera cargo
de la voz enmudecida,
del llanto de las ventanas
hacia adentro.
Los poemas de Mamen dieron para
hablar de muchas cuestiones donde la literatura aparecía como algo más que un
oficio, en la que ella continúa a ser un punto de aprendizaje y crecimiento
personal. Era tanta paz la que transmitieron los poemas de Mamen que no era
difícil apreciar el silencio que, como marcas propias, iban dejando estos
después de leerlos, un silencio tan solemne que es imposible abarcarlo, tan solo se puede intuir sin saber
qué hacer con él, como nuestra poeta expresa en estos versos:
Qué haré entonces con
el silencio
Con la voz perfecta
que anida en la boca
del pez.
Qué haré cuando se
alce
en el borde de este agua,
el alma,
la palabra limpia
que todo lo rompa.
Lo importante, lo que más se
resaltaba de la reunión era esa decidida intención de podar y limpiar el poema.
Importa hacer este ejercicio de poda para que las ramas que resten den buenos
frutos. Y lo más y mejor, que Mamen admitió así como el resto, fue el consejo
de no dispersarse en la idea del poema al escribirlo ya que importa, y mucho,
colocar las palabras escritas al servicio de la idea. Es interesante no
diluirse en el poema.
Así, hubo algunos poemas que
acertaron a marcar las pautas de este crecimiento común al escribir dejando
espacios para el silencio, como este que titula: El silencio número dos y la
mentira
Gotean ojos sobre estas letras, murmullos por encima del silencio
número dos. Es la caída del resto de los intentos, y sobrevivir una derrota
posible. Gotean ojos y el otoño siempre abierto al golpe de aire, teje un cielo
de nailon que miente con la capacidad de mirar sin ver, de hurgar en la herida
que llega, girando como una náusea, a la garganta de quién lee y no conoce la
procedencia de la emoción, la humedad de las lágrimas que pueden ser risueñas o
tal vez mudas, de tan secas que se expresan.
Poemas como este, donde la
estética de lo cierto eleva a otros espacios y los signos de lo cotidiano se
vuelven sublimes. Así es la poética de Mamen un
estar ocultándose para que el ser del gesto tome protagonismo. Así, lo dejan patente estos versos:
Se trata
de esconder los ojos
ante el hosco oleaje
de algunos días.
Luego,
hay que girar
lentamente
hacia la pared
anteriormente besada,
para comprobar
lo que del beso ha quedado.
La tertulia
terminó en ese no finalizar que deja latente el deseo del volver a vernos, como lo será, si nada ni nadie lo impide, el primer viernes después de las
vacaciones de Navidad.
La lectura del
trabajo de Mamen no impidió hablar de ese cotidiano que a todos nos embarga y
nos mantiene vivos, de las alegrías, como las de Manuel Romero por tener a su
hermana fuera de peligro después de un ictus y por los frutos que está dando la
renovación de su empresa editorial, "la editorial profesional en línea" una de las mejores empresas para publicar libros on-line del
momento.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Todo cambia
A todos los que aceptan el devenir
Todo cambia en esta inercia de
la piel
y las mañanas,cuando las horas asoman
por el vértice singular del tiempo.Todo cambia
en el fondo de mi alma que se adhiere
a la roca de la vida, más allá de los cansancios,
donde la corriente del verso
y las mañanas,cuando las horas asoman
por el vértice singular del tiempo.Todo cambia
en el fondo de mi alma que se adhiere
a la roca de la vida, más allá de los cansancios,
donde la corriente del verso
me hace solidario con la noctámbula, allí
donde es fácil
el encuentro con las dudas y el destino ya no es un juego de dioses.
Todo cambia, en este margen de mi rostro,
donde la fragilidad
de mi ser se talla ,sin compasión, con un canto de sombra y soledad,
o con un verbo de
angustia que transita buscando una morada
definitiva. Todo cambia, las formas de sentir, los
caminos por tomar.
Todo cambia en este barro que soy, donde salta la luz,
siempre carne, siempre sueño.
Todo cambia
las voces de los otros, la claridad de los días, todo cambia
con esa misericordia que deja la huella del misterio
entre los matorrales del deseo.
Todo cambia, sí, en el vértigo de los
muros donde creo protegerme,
allí donde no puedo impedir que aniden las tormentas
y que , ni siquiera se permite que el alma se doble, como juncos
sin fuerza.Todo cambia en este vestido de la piel y de las manos. Sí,
sábado, 1 de diciembre de 2012
REGRESO
Quiero gozar la calma del regreso,
acercarme
a lo ya conocido,
desandar las aceras que allanaron destierros,
y ahuyentar desengaños.
Quiero entrar por sorpresa en la vieja morada,
sentir
que un perfume de hierbas me da la bienvenida,
que el calor permanece,
que la estancia conserva mis pocas pertenencias,
dispuestas por su orden.
No necesito más.
Que el alba le devuelva la frescura a mi rostro,
y tejer, junto al fuego,
la quietud de los años.
acercarme
a lo ya conocido,
desandar las aceras que allanaron destierros,
y ahuyentar desengaños.
Quiero entrar por sorpresa en la vieja morada,
sentir
que un perfume de hierbas me da la bienvenida,
que el calor permanece,
que la estancia conserva mis pocas pertenencias,
dispuestas por su orden.
No necesito más.
Que el alba le devuelva la frescura a mi rostro,
y tejer, junto al fuego,
la quietud de los años.
martes, 20 de noviembre de 2012
“Es complicado encontrar un término medio entre riesgo editorial y rentabilidad”
Os
adjunto el enlace de la entrevista que me hicieron en "De lectura obligada" (un magacín literario de Radio Joven de Elche) a
mediados de septiembre, no por egolatría, sino porque menciono a la tertulia al
final de la misma. Así que os pediría que leyerais el último párrafo y
obviarais el resto.
Un abrazo, se os aprecia, quiere y...
nos vemos en viernes.
domingo, 11 de noviembre de 2012
OTOÑO
Un fruto de Página 72. El inicio de otros tantos. Un poema construido entre todos , de forma on line.
Cómo descubrir el lenguaje de las hojas
que pasan recados a la luz en el temblor
de la tarde y dibujar la línea del verso.
Descubrir el instante en el que miras,
el azul que se cuela entre las alzadas ramas
hacia el horizontal aire que irónico llevas.
El humo que se mezcla y sube a la espalda
huele a claro entre árboles que se arrugan
y marrón y naranja que rie al pisarlo.
El color húmedo que cruje ante nuestros pasos
de medias lunas repetidas en el camino
y que como flores muertas pintan el trayecto
.
Cómo leer el misterio silente de las horas
que lento resbala por el color de los días
en un constante vivir bajo lo aparente.
Aguanieve: las gotas que bailan en los labios;
galletas de castañas y charcos de chocolate
mientras el refugio de tu escarcha me abriga.
Nada se te niega en estas noches blancas,
en estos sueños de colores prestados
por el alma del viento y el bronce de las calles.
Oxidado abrigo que lento se desplaza,
anidan en sus bolsillos pájaros muertos,
se pierden en la niebla sus trágicos zapatos.
Cómo trazar verbos en el leve resplandor
de las mañanas y saborear adjetivos
de lluvias tempranas y resucitados vuelos.
Y cómo iba a recordar tu nombre
sin más caligrafía que llamarte
hoja a hoja transición de hojarascas.
Para qué saber si lloverá mañana,
si todo es lluvia y las inútiles palabras
no alcanzan, vagamente, a describirte.
Cómo inventar el sueño perfecto de la hoja
la importancia de la caricia del aire tibio
sobre el pulso seco de las horas otoñales.
Tertulianos de Página 72
sábado, 10 de noviembre de 2012
NIÑOS DE HOY
Quieren ser los primeros.
Corren por los pasillos a encabezar sus filas.
Exhiben las mochilas que los Reyes compraron
en las tiendas de moda.
Camisetas y chándals con la marca visible.
Juegan a ser los ídolos al uso,
y calzan deportivas.
Atesoran porqués,
cuestionan las respuestas.
Y descubren sin miedo que no hay lobos feroces.
El lobo de su tiempo solo es un lobo amigo
que comparte merienda en las tardes de parque.
Y descubren sin miedo que no hay ogros ni fantasmas,
solo brujitas buenas que volarán con ellos
en su mejor escoba.
Son los niños de hoy,
a lomos de este siglo que crecerá con ellos.
Niños de risa abierta y mirada que abarca
el mundo imaginario que habita en su mañana.
Sueñan, mientras invaden el patio de recreo,
que la vida y sus héroes les salgan al encuentro.
Corren por los pasillos a encabezar sus filas.
Exhiben las mochilas que los Reyes compraron
en las tiendas de moda.
Camisetas y chándals con la marca visible.
Juegan a ser los ídolos al uso,
y calzan deportivas.
Atesoran porqués,
cuestionan las respuestas.
Y descubren sin miedo que no hay lobos feroces.
El lobo de su tiempo solo es un lobo amigo
que comparte merienda en las tardes de parque.
Y descubren sin miedo que no hay ogros ni fantasmas,
solo brujitas buenas que volarán con ellos
en su mejor escoba.
Son los niños de hoy,
a lomos de este siglo que crecerá con ellos.
Niños de risa abierta y mirada que abarca
el mundo imaginario que habita en su mañana.
Sueñan, mientras invaden el patio de recreo,
que la vida y sus héroes les salgan al encuentro.
lunes, 5 de noviembre de 2012
CIELO SIN ALAS
Una gota de sangre
Una gota de semen
Una gota de agua
Un rayo de luz
Una bala
======================
Silencio y nubes
Gente que pasa
Lluvia y asfalto
Cielo sin alas.
=======================
Coge un puñado de tierra
Una rama de olivo
Un reflejo de sol
Y el agua que te quepa entre las manos
Ése soy yo
Una gota de semen
Una gota de agua
Un rayo de luz
Una bala
======================
Silencio y nubes
Gente que pasa
Lluvia y asfalto
Cielo sin alas.
=======================
Coge un puñado de tierra
Una rama de olivo
Un reflejo de sol
Y el agua que te quepa entre las manos
Ése soy yo
sábado, 3 de noviembre de 2012
CREPÚSCULO
Cuántos atardeceres han pasado conmigo,
se han sentado conmigo detrás de los cristales.
Cuántos atardeceres han secado mis lágrimas
y han llorado mi llanto...
He perdido la cuenta.
Sabían dónde hallarme.
Donde el recuerdo resume la existencia,
donde el ayer es muerte, todo muerte,
donde el tedio se viste de finas porcelanas
que adornan los estantes, desnudas, bajo el polvo.
Engendraron poemas
-quién salvará mis versos del olvido-,
plasmaron en el lienzo los colores más tristes.
¿Hay algo por hacer?
El crepúsculo anuncia
que el cielo se abandona a sus fantasmas.
¿Algún dolor pendiente?
He perdido la cuenta.
se han sentado conmigo detrás de los cristales.
Cuántos atardeceres han secado mis lágrimas
y han llorado mi llanto...
He perdido la cuenta.
Sabían dónde hallarme.
Donde el recuerdo resume la existencia,
donde el ayer es muerte, todo muerte,
donde el tedio se viste de finas porcelanas
que adornan los estantes, desnudas, bajo el polvo.
Engendraron poemas
-quién salvará mis versos del olvido-,
plasmaron en el lienzo los colores más tristes.
¿Hay algo por hacer?
El crepúsculo anuncia
que el cielo se abandona a sus fantasmas.
¿Algún dolor pendiente?
He perdido la cuenta.
sábado, 27 de octubre de 2012
A DESTIEMPO
Con el paso ligero avanzo entre las gentes.
Vamos hacia el mismo lugar:
"El banquete del hambre".
La mesa está servida. La fiesta comenzó.
Y llego tarde.
Me van dejando atrás,
y llego tarde.
No es mi destino otro.
Ocupan cada uno sus asientos.
No falta nadie. Nadie me extraña.
Todos cantan, celebran y levantan sus copas.
Llegué tarde a la cita.
Hay restos de manjares esparcidos,
y el vino se derrama sobre un mantel bordado.
Alguien entra y me indica la salida.
Y regreso en silencio por calles solitarias.
Vamos hacia el mismo lugar:
"El banquete del hambre".
La mesa está servida. La fiesta comenzó.
Y llego tarde.
Me van dejando atrás,
y llego tarde.
No es mi destino otro.
Ocupan cada uno sus asientos.
No falta nadie. Nadie me extraña.
Todos cantan, celebran y levantan sus copas.
Llegué tarde a la cita.
Hay restos de manjares esparcidos,
y el vino se derrama sobre un mantel bordado.
Alguien entra y me indica la salida.
Y regreso en silencio por calles solitarias.
sábado, 20 de octubre de 2012
RITUAL
Un aroma humeante se expande por la casa.
Inicio el ritual:
escojo una camisa mal planchada,
me ajusto el cinturón,
y apuro con premura una taza de café.
Escucho las noticias.
Deja un regusto amargo el café muy cargado.
Y busco en los bolsillos
las llaves y el motivo de la lucha,
la razón de existir,
el precio de estar vivos.
¿Dónde aferrarnos?
Deja un regusto amargo el pan recién tostado
y el dolor de los otros.
Seguir, seguir tan solo,
caminar hacia un norte que apenas se vislumbra.
Seguir tan solo.
Seguir, sin más certeza
que el aliento del mundo.
Inicio el ritual:
escojo una camisa mal planchada,
me ajusto el cinturón,
y apuro con premura una taza de café.
Escucho las noticias.
Deja un regusto amargo el café muy cargado.
Y busco en los bolsillos
las llaves y el motivo de la lucha,
la razón de existir,
el precio de estar vivos.
¿Dónde aferrarnos?
Deja un regusto amargo el pan recién tostado
y el dolor de los otros.
Seguir, seguir tan solo,
caminar hacia un norte que apenas se vislumbra.
Seguir tan solo.
Seguir, sin más certeza
que el aliento del mundo.
lunes, 15 de octubre de 2012
Si no vuelves
Y que haré si no vuelves
que dilemas renacerán de sus cenizas
si desapareces
si dónde anidaba tu cuerpo
quedase sólo un haz de luz mortecina
si por dónde acampaban tus manos
le sucediera un enjambre
de huellas dactilares
frías y desdibujadas
Y que haré si no vuelves
si la clandestina muerte
abraza tu corazón
oculta tu rostro
y deja en su lugar
una sombra deshilachada
un retazo de memoria en declive
la frágil frontera entre un naufragio
y una lengua de mar que apenas
roza mi espalda
y me desvela para siempre
que dilemas renacerán de sus cenizas
si desapareces
si dónde anidaba tu cuerpo
quedase sólo un haz de luz mortecina
si por dónde acampaban tus manos
le sucediera un enjambre
de huellas dactilares
frías y desdibujadas
Y que haré si no vuelves
si la clandestina muerte
abraza tu corazón
oculta tu rostro
y deja en su lugar
una sombra deshilachada
un retazo de memoria en declive
la frágil frontera entre un naufragio
y una lengua de mar que apenas
roza mi espalda
y me desvela para siempre
sábado, 13 de octubre de 2012
FRENTE AL ESPEJO
Poso frente a ti
y me niegas tres veces.
Rompes en mil pedazos
aquella desnudez adolescente.
Mantienes la mirada
y me envuelvo en tus fríos,
y recubro mi piel
de una muerte más lenta.
Apenas te conmueves.
No es tu esencia fingir,
yo no te culpo.
Sellemos con un pacto la contienda:
acéptame cual soy, sin maquillaje,
y alcanzaré esa paz
que escapa al tiempo.
y me niegas tres veces.
Rompes en mil pedazos
aquella desnudez adolescente.
Mantienes la mirada
y me envuelvo en tus fríos,
y recubro mi piel
de una muerte más lenta.
Apenas te conmueves.
No es tu esencia fingir,
yo no te culpo.
Sellemos con un pacto la contienda:
acéptame cual soy, sin maquillaje,
y alcanzaré esa paz
que escapa al tiempo.
jueves, 11 de octubre de 2012
En esta soledad
Versos al camino natural del Guadiana.
En esta soledad tu paisaje cambia,
muda el aire y los árboles
se vuelven gigantes
en esta batalla del otoño
en esta batalla del otoño
que avanza.
Soledad de grises que clama
en los reflejos de la corriente
donde el agua peregrina
en los reflejos de la corriente
donde el agua peregrina
con un grito ausente de color,
se escapa
por los rincones de las orillas.
Y en esta soledad, tú
te vuelves semblante
esperando lo mejor
en la amabilidad
de los días por venir.
Otra versión en:
http://wwwfaustinolobato52.blogspot.com.es/2012/09/y-en-esta-soledad.html
martes, 9 de octubre de 2012
Naturae barbacoa species plantarum
Sus pies colgaban como las
jardineras de casa Amparo. Al vaivén de los silencios de la calle. Querían
escapar de los botines de escarcha que ceñían sus dedos; dientes de león. Los
cordones se deslizaban sobre un arcén cubierto de mala hierba biliosa, el
glifosato comenzaba a aniquilarla. En breve se estremecerían, como las
jardineras de casa Amparo cada septiembre. Los cordones reptarían entre las
briznas, pretendiendo enraizarse con aquella tierra ámbar.
Bugainvilea (Bougainvillea Glabra)
Los papeles que tenía que
rellenar estaban húmedos y olían como el ombligo de las tortugas. ¿Qué iba a
saber una planta de rellenar formularios?
—Edad —y un conciso
espacio en blanco—.
—¿De floración? —pensó—.
Debajo, un papel de copia de
un verde apagado esperaba reproducir los trazos que intentaban las manos de
megafilos. Imaginó aquella hoja verde separándose del original, anidando en su
cuerpo, formándose en el tallo de su tronco humano.
Los mechones de su pelo se
esfumaban en zarcillos de vid. Vibraban sobre una parra, tan insumisos y
rizados como su pensamiento errático.
Ya había comenzado una
fotosíntesis alimentada con los neones y las farolas; por riego el rocío que
había acogido su piel y una lágrima martillo que caía esquivando sus dos
rodillas.
Deseaba brotar.
Ojo de poeta (Thunbergia Alata)
Comenzaron a emanar
gusanos de los dedos de los pies. Traté de ignorar lo que el hedor hacía
evidente. Eran gusanos de diversos colores y distintas maniobras. Sentía sus
andares y sus mordisquitos silentes como millares de rascadores de madera. Me
reconfortaba ese balanceo, calmaba el picor que la arena producía en mis
tobillos.
Los chasquidos del
esqueleto producían unos espasmos que surgían del tuétano de mis huesos. Subían
hasta la garganta, recorrían el mentón queriendo desprenderme de mi pellejo.
Antes acudieron bichos
mayores: algunos portaban inmensas tenazas, otros dientes feroces que rasgaban los
músculos. Los más benévolos lamían mis entrañas con una lengua de serpentina.
Aquellas sí que eran cosquillas agradables.
Mis ojos, proteínas para
las crisálidas, se vaciaron como dos globos de helio; emitiendo durante semanas
un silbido efímero que se disipó una noche entre los cantos de los grillos. Aquello
no me causó ningún daño, hacía bastante tiempo que todo se había vuelto oscuro.
—Las plantas tampoco
pueden verte —idealicé—.
Chamedorea (Chamaedorea Elegans)
Ella no olvidaba que también
estaba en el jardín, germinando cada pizca de tierra con sus pies, que se
abrían paso entre rocas y greda. Su tallo cimentaba en el espacio, desplegando
sus cloroplastos para sortear al sombreo. Se abría a cada estación para
aprovechar sus recursos y se adaptaba a ellas.
Ahora que era una planta muchos
detalles se le escapaban del conocimiento. Se había vuelto tarambana y rebelde como
las agujas de las coníferas. Dedicaba sus ciclos a buscar la humedad de la
tierra, a bañarse en la luz y broncearse de clorofila. Quería arraigar en él,
pero ahora que era una planta sus deseos y su memoria dependían del riego; se tornaban
yermos o húmedos en función de la lluvia.
Las yemas de sus caderas
buscaban nuevos injertos. Anhelaba la luz, cada gota; que sus piernas llegaran
a la tierra y rodearan su piel.
Ahora que era una planta no
requería otros riegos, solo los de aquella tierra oscura cubierta de su sabor,
de su presencia, necesitaba llegar a él. Las plantas olvidan tan fácilmente que
en cualquier momento podría perder aquel recuerdo. Aún recordaba el aroma del
café de la mañana.
—Ahora que soy una planta
podría olvidarte —pensaron sus esporas—.
Romero (Rosmarinus officinalis)
Acercándose el alivio a la
nieve de mis labios regresaron los grillos. Intentaban mofarse de mi suerte. Anidaron
en mis tímpanos con su cri-cri
desesperante. Nuevas especies saboreaban mis jugos, se alternaban en un orden
preciso y pactado, parecían retirarse a un unísono —ahora te toca a ti—.
Distintos olores me acompañaban:
los propios eran martillos pestilentes que ya formaban parte de mi esencia; los
ajenos, de todo tipo de suertes, trataban de convertirse en abono e infiltrarse
en la floración. Pensaba que los muertos no podíamos sentir el olor de la
muerte, pero aquella tierra siempre había recogido los aromas de cada esencia,
conmigo no iba a ser diferente.
Cuando llegaron bálsamos de
rosas frías y tallos frescos los grillos dejaron de incordiar.
Habitaron algunas raíces sobre mí: rodearon suavemente mis muslos y mi pecho.
Acariciaron mi rostro. Besaron las heridas con su aloína. Me hicieron el amor.
Había llegado tu
primavera.
Siempreviva (Helychrysum Bracteatum)
Las plantas son así, tienen
vacíos los estantes y demasiadas telarañas en el pelo. Enraízan en tu vientre y
beben de su serrín para hacerte el amor; te necesitan.
Cuando llegó a su tierra
calmó su agonía durante un instante, se fundió en su calcio y bebió de sus
minerales como un comensal más. No dejó sitio para otros parásitos. Engulló
cada jirón de su ropa, cada célula de su piel. Se alimentó de su abono hasta
integrarlo en su savia.
Las plantas son así. En
ocasiones se esconden bajo la tierra, y los bulbos hibernan esperando otra
ocasión más benévola. Otras veces se rinden ante la escasez de agua; y se
secan.
Las plantas somos como la
memoria, que intenta aferrarse a un espacio inexistente, a un espacio que se va
difuminando en nuestros sueños, que se seca —como las hojas caducas— en el
pensamiento de los estanques. Llegó mi otoño, hizo de mí un mordisco al aire.
Pero, ¿qué saben las
plantas de pasión? ¿Qué sabemos las plantas de pasión?
Enouianto (Enkyanthus Campanulatus)
Un —Buenos días— acompaña
a una cordialidad de barbacoa, un cariño mecánico de siete de la mañana.
No contesto. Lleno mi taza
de café hasta que rebosa el platillo que la contiene. El hilillo forma un
torrente que se precipita en el suelo de la cocina. Ella me mira. Me hago el
idiota. Parezco idiota. Soy idiota.
Un cariño de barbacoa; una
casa de amparo. Unos balcones con jardineras muertas.
Es difícil evitar que los muertos
estemos muertos.
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