sábado, 14 de enero de 2012

Primera Tertulia de Página 72 en el 2012.


En este viernes de Tertulia, la primera del año, le damos la bienvenida a un nuevo contertulio Daniel Villa.


Algunas de sus creaciones las
podéis ver en el digital Vuelta de Hoja (
Vdh )

Después de las oportunas y calurosas presentaciones se pasó a la primera parte de la Tertulia. esta vez era nuestro amigo y tertuliano Manuel Mansilla Salitre el que nos presentaba un autor desconocido para algunos y apreciado por otros Raymond Carver.


Manuel S. Salitre nos acercó a la realidad de Raymond Carver. De los contertulios, Salitre es el mejor, por empatía de letras, para acercarnos al realismo sucio americano. Amante de las letras de Bukowski y de Cohem, Manuel se ha decantado por Carver, porque es uno de los que saben, desde su papel de espectador, hablar de los hechos cotidianos sin tapujos. Raymond Carver hace que los personajes sientan y en medio de lo no aparente lírico provoca que éstos vivan sin establecer juicios innecesarios.

Manuel Salitre nos hice un breve recorrido por la bio-bibliogafía de este autor. Carver, dijo, nació en los años 38. Tuvo una infancia pobre, casi miserable. Su vida la vivió tan rápida que ya adolescente tenía dos hijos. Alcohólico y con ganas de vivir. Salitre nos hizo ver que a pesar de los desafectos vitales Carver supo salir adelante. Terminó siendo profesor de literatura y especialmente se mantuvo escribiendo.

Es conocido más por su literatura de relatos que por su poética. Salitre explicó la polémica entre Carver y su editor en Esquire, Gordon Lish. Este parece que, en un cierto momento de la carrera del escritor le hace reducir al cuarenta por ciento las narraciones. LLega a decir que la obra de Carver llega al éxito gracias él. Esto motivó que muchos dudaran de si algunas de sus obras era de Raymond Carver o de Lish; ¿ a quien pertenecía lo que se editaba al autor que aperecía o al editor que promocionaba?. Lish y Carver eran amigos sin embargo, la apuesta del Editor por Carver tenía más interés cormercial que afectivo.Las obras de este autor, según, Manuel Salitre, se presentaron, por parte de la editorial, con un minimalismo tal que le hizo perder calor y lirismo propio. En este caso hizo referencia a la obra ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

Parece ser que fue en su obra Catedral cuando Carver toma las riendas de su obra.

Según Salitre es en la poética, completamente en la sombra, donde se puede encontrar a un auténtico Carver. Nos leyó el poema, Limonada, del poemario Un sendero nuevo a la cascada de Visor.

Cuando vino a casa hace unos meses a medir las paredes para construir estantes, Jim Sears no parecía ser un hombre cuyo único hijo hubiera muerto en las crecientes del Elwha. Era un hombre velludo, lleno de confianza, que tronaba los nudillos con energía mientras hablábamos de repisas, ménsulas y nos cerciorábamos de las manchas en el roble. Pero este es un pueblo pequeño, es un mundo pequeño. Seis meses después, cuando los estantes ya habían sido construidos, entregados e instalados, el padre de Jim, de nombre Howard Sears, quien “suplía a su hijo” vino a pintar nuestra casa. Me dice –cuando pregunto movido por cierta cortesía provinciana, “¿Cómo está Jim?”– que su nieto Jim Jr. había muerto en el río la primavera anterior. Jim se siente culpable. “No se ha recuperado todavía,” añade el Sr. Sears. “Y parece que está empezando a perder la cordura,” continúa, mientras ajusta su gorra de pintor. Jim tuvo que observar impotente cómo un helicóptero apresaba el cuerpo de su hijo y lo sacaba del río con unas tenazas. “Usaron un par de enormes tenazas de cocina, ¿puede imaginarlo? Sujetadas por un cable. Dios siempre se lleva a los más dulces, ¿no es así?”, dice el Sr. Sears. “Sus designios son inescrutables”. “¿Qué piensa usted de todo esto?” quiero saber. “No quiero pensar nada,” dice. “No debemos cuestionar o dudar de sus criterios. No es algo que podamos entender. Yo sólo sé que se lo ha llevado a casa, al más pequeño.” Continúa diciéndome que la esposa de Jim lo llevó de viaje a trece países de Europa con la esperanza de ayudarlo a recuperarse. Pero no fue así. “La misión no se cumplió,” dice Howard. Y Jim contrajo el mal de Parkinson. ¿Ahora qué sigue? Está de vuelta pero aún se culpa a sí mismopor haber mandado a Jim Jr., esa mañana, a buscar una jarra de limonada al coche. ¡No necesitaban limonada ese día! ¡Dios!, ¡Dios!, ¿en qué estaba pensando?, ha dicho Jim cientos, no, miles de veces a cualquiera que aún lo escuche. ¡Si no hubiera hecho limonada esa mañana! ¿En qué demonios estaba pensando? Si no hubiera ido de compras la noche anterior, y si aquel cesto de limones amarillos no hubiera estado junto a las naranjas, manzanas, uvas y plátanos... Eso era en realidad lo que Jim quería, naranjas o manzanas, no limones o limonada, al diablo los limones, Jim odiaba los limones –al menos ahora los odiaba – pero a Jim Jr. le gustaba la limonada, siempre le había gustado. Él quería limonada. “Veámoslo de esta forma”, diría Jim padre, “esos limones vinieron de algún lugar, ¿no es así? Del Imperial Valley, posiblemente, o de algún lugar cerca de Sacramento; ahí cosechan limones, ¿verdad?”. ¡Esos limones fueron plantados y regados y vigilados y luego puestos en costales, y fueron pesados y después almacenados en cajas y enviados por tren o camión a este maldito lugar en donde tuvo que morir el hijo de un hombre! ¡Esas cajas fueron descargadas por muchachos de la misma edad que Jim Jr! Los limones fueron desempacados y vertidos de sus cajas –amarillos y oliendo a limón – por esos mismos muchachos, y fueron rociados y lavados por un muchacho que aún vive, respira y camina por la ciudad, que aún crece como un joven normal. Entonces alguien los cargó hasta la tienda, y los colocó en una repisa bajo aquel atractivo letrero que decía ¿Has Tomado Limonada Fresca Últimamente? Según Jim, esto se remontaba hasta las primeras causas, hasta el primer limón cultivado en el planeta. Si no existieran los limones, y si no hubiera ningún supermercado, entonces Jim aún tendría a su hijo, ¿no es así? Y Howard Sears aún conservaría a su nieto, ¿verdad? Te das cuenta, mucha gente estuvo involucrada en esta tragedia. Los granjeros, por ejemplo, y los recolectores de limones, los conductores de los camiones, la cadena de supermercados…Jim padre, ciertamente; él estaba dispuesto a asumir su responsabilidad. Pues él fue el mayor culpable de todos. Por eso no se recupera, me dijo Howard Sears. No obstante, tenía que librarse de eso de alguna forma, y continuar. Aunque todos estuvieran devastados. Hace algún tiempo la esposa de Jim lo inscribió a una clase de labrado de madera. Ahora él se dedica a tallar osos y focas, búhos, águilas, gaviotas, cualquier cosa, pero aún no puede concentrarse en una sola criatura por el tiempo suficiente para finalizarla, dice el Sr. Sears. El problema es que, continúa su padre, cada vez que Jim levanta los ojos de su torno o desvía la mirada de su cuchillo de labrado, ve a su hijo irrumpiendo de las aguas, río abajo, alzado por un cable; luego girando y girando en círculos hasta llegar aún más alto que los árboles; las tenazas descollando bajo su espalda, y después el helicóptero girando y oscilando río arriba, con el bramido y el bamboleo de las aspas. Ahora Jim Jr. pasa por encima de quienes lo buscaban alineados en la orilla del río. Sus brazos caen a los lados y de su cuerpo escurren gotas de agua. Pasa por encima de todos una vez más, aún más cerca, y regresa instantes después para ser depositado, para ser gentilmente asentado a los pies de su padre. Su padre. Un hombre que, después de haberlo visto todo –el cadáver de su hijo saliendo del río, sujetado por pinzas de metal, luego girando y flotando en círculos, por encima de los árboles no desearía nada más que simplemente morir. Pero la muerte es sólo para los más dulces. Y él recuerda aún la dulzura, cuando la vida era dulce, y cuando dulcemente disfrutaba de aquella otra vida.

Después de la lectura de este poema Manuel Salitre nos advirtió de la ternura y de la emoción que aparece en la propia tragedia descrita por Raymond Carver.

Hay punto extremo donde lo real se hace irreal. Siempre parte de esa realidad cercana para introducir lo irreal. La emoción, según Salitre, se encuentra más en los poemas que en los relatos que son más asépticos.

En el este poema, que leyó Salitre, se muestra, en medio de magníficas descripciones una situación que hace que cambie la realidad de muchas personas. Recuerdo, en este momento, una expresión del director Robert Altman que decía que "la obra de Carver era un solo cuento, ya que todos eran incidentes, es decir, cosas que le ocurre a la gente y que provoca que sus vidas tomen un nuevo cariz".

En definitiva, esta poética de lo sucio iniciada con “El guardian en el centeno” de Jerome David Salinger, es mantenida por Carver en estos límites de lo real donde las cosas se cuentan tal cual suceden, sin mayores aditamentos. No hace metáforas porque en sí el suceso provoca la imagen. A veces da las sensación, dice Manuel, que se contiene a la hora de contar mas de lo que ya cuenta. Los detalles son impactantes.

Después de la magnífica, sugerente y dialogada exposición de Manuel Salitre en la que este había acentuado las aventuras y desventuras de la creatividad de Raymond Carver, los tertulianos comentaron que hay que ser valientes a la hora de crear. Importante no desechar nada. La creatividad tiene tanto valor que hace falta poner en cuarentena la técnica (sabiendo que esta tiene su interés y es muy importante). Es positivo crear, después ya vendrá la “trilla”. Hay que atreverse pero con ese atrevimiento osado que puede hacer perder el norte de lo políticamente correcto.

Gracias Manuel por ponernos en la buena senda de la creación con autores como este. Nunca es tarde para conocer o para retomar a Carver. Anagrama es la editorial de la mayoría de sus publicaciones.






La segunda parte de la tertulia Página 72 la ocupó la obra inédita de otro de nuestros amigos y contertulio, Jose Manuel Sito Lerate. Este nos presentó un poemario titulado “Tournée”. Trece poemas autobiográficos donde, en el encuadramiento de cuartetos y pareados, nos hizo vivir la experiencia de su ser actor y autor. La vida del "tirititero" con sus complicaciones y ensueños, con sus tormentos y aprecios. La voz de Sito nos hizo vibrar en alguno de ellos.

El primero de los poemas, Escuela de actores, lo dedica sus profesores y compañeros de Arte Dramático. Nueve estrofas que arrancan con las expresiones de Antonio Machadouna tarde parda y fría” de su poemario Soledades". A estos versos machadianos Sito les da la vuelta para hablar de la escuela de actores. Termina así:

Que una tarde parda y fía,

Aprendimos de estudiantes

-cuando aún en bruto diamante-,

Que es el arte de Talía[1].

Con el segundo de los poemas, Sito, nos hizo recorrer Extremadura. Un poema de cuando fue profesor de teatro, dice José Manuel, de jóvenes y no tan jóvenes por los pueblos y ciudades extremeños:.

Porque yo enseñé a encarnarse

A actriz en flor que marchita,

Así vi a “DOÑA ROSITA

LA SOLTERA”, marchitarse

En el siguiente, titulado Taller de teatro, habla de su trayectoria, de una trayectoria donde no exigió nada más que aprender

“Y aunque fui cosas hermosas

De la escena y el renglón,

Nunca exigí una ovación,

Imité en esto a las rosas.

Será en el cuarto poema, que le da titulo al poemario, Tournée, en el que dice que su vida fue esto, un continuo ir de gira, un ir de acá para allá divertido que le configuró una manera de ser. No está mal ese estar en tránsito que provoca inquietud y no acomodo.

Y mi vida fue tournée

Que a veces estar de gira

Dándole a otro actor pie,

Y ante un público que mira.

A este poema le sigue Dos décadas de tirititero, en el que José Manuel complementa su trayectoria de actor. Un mago de la escena donde voz y existencia se confunden:

Yo de voces larga lista

Con un principio y un fin

Voz que puse de alquimista

Fue la primera a Merlín

Los otros poemas, enraizados en el recuerdo, casi nostálgico, nos hablan de los momentos de Madrid. Así: Madrid siempre o Teatro Romano de Mérida. A los recuerdos de Madrid se agrega otro poema, como es El más difícil todavía, de cuando fui domador de pulgas con acento francés-donde la ironía no deja de asaltar a la escena:

Que aún no es cosa del pasado

Aquella pulga coqueta,

Yo aún la llamao-“Mi Marieta”,

De ella fui su afrancesado

En los últimos poemas, como en Piel de actor, Sito Lerate nos hace entender, con ternura:

Que yo en el teatro me dejé la piel,

Porque yo piel de teatro siempre fui,

Hoy sin piel no se que va a ser de mí,

Para actor sin pellejo no hay papel.

Pero todo no está acabado porque es, sin embargo, en Cambio de oficio, uno de los últimos poemas, donde Jose Manuel sigue insistiendo que no hay papel secundario y que aun hay cola en la taquilla, no fue mi suerte amarilla, mi escena fue el escenario:

Fui cómico por lector,

No lo fui por otra cosa,

Que leyendo en verso y prosa

Solo quise ser actor.

Este ser actor no es algo pasajero sino permanente en la existencia de Sito Lerate. Por esto mismo, en otro de los poemas, Dos décadas de tirititero, Sito dice que su voz no se ha quebrado:

Confieso ahora a don pasado,

-voz de niño he de poner-,

Que aun mi voz no se ha quebrado,

¡marionetas al poder!

No deja de tener interés su acción, no ya de actor, sino también de desmitificador como es el caso de este poema: La cigarra artista:

Porque desmitifiqué

De la cigarra y la hormiga

Tal fábula hay quien me hostiga

Porque igual no la dejé

Concretando, José Manuel Sito Lerate nos dejó, con esa voz bronca al recitar y con sus letras pareadas, que es un actor convencido e imbatible. Y esto emociona y él se emociona. Así, en el poema El actor sin máscara nuestro poeta dice:

Yo sin mascara de actor

Yo me desenmascaraba,

Que desnudo me quedaba

Sin más piel que mi pudor.

Al poemario original se añade un poema Nunca más siempre es ayer y otro poema, epílogo de la obra, titulado: Lista de lectores invitados. Este último, en mi modesto entender, es el mejor de los que he leído de Sito:

Y pues del nido de mis libros salen pájaros

Por eso os invito a leerme, pero sobre todo a vosotros:

Viajeros sois vuestro propio equipaje, caminantes

Que pisáis brasas y cenizas, trotamundos del mundo,

Sirenas del mar, brujas buenas, rapsodas de la voz,

Contertulios de ayer, bohemios de siempre, noctámbulos

De otras noches, Neptunos de las fuentes, barqueros de

mi infancia y juventud, globeros de mi niñez, exploradores

de la niebla y la tiniebla, solistas de los monosílabos sí y no,

corazones que dais frutos, amigos que dais ejemplos, duendes

con duende, almas de Dios libres y presas, aliados de azar,

digo pues del nido de mis libros salen pájaros por eso

os invito lectores a leerme todavía, y a abrir alas aún, para

volar conmigo al confín de los confines de mi sustancia

gris, y al horizontes aún sin limitación de la aritmética del

sonido y de la gramática del silencio.

En el diálogo los contertulios abundaron en pareceres diferentes. Unos vieron en los poemas de Sito un merito añadido al escribir en versos rimados. El lenguaje culto e inteligente que empleó hacía, para otros, que los poemas, aparentemente descriptivos, contuvieran un sentido profundo. A muchos ayudó, la forma de recitarlos. Sito es un gran rapsoda. Un grupo de tertulianos coincidía en comentar que la rima era un plus y que esta, cuando se sabe hacer, tiene mucho mérito .Es cierto, se dijo, que esta forma de hacer poesía ya no se emplea sin embargo es importante saber utilizarla porque fuerza a una disciplina, a los juegos de palabras, a construir retruécanos, pareados. La emoción estaba contenida, dijeron otros, en los poemas que recordaban aquellos momentos felices del oficio de "teatrero" que José Manuel lleva a gala.

El contrapunto se puso cuando la obra presentada se valoró como algo que aportaba menos de lo esperado porque al contar la historia, en verso pareado, forzaba las imágenes con la rima...Esta bien- se dijo- el empleo del octosílabo para encuadrar las cuartetas que desarrollaban lo autobiográfico pero que esto no sirva para ir en detrimento de la emoción lírica.

En esta ocasión la tertulia saltó de la obra en cuestión a la generalidad dejando, en la palestra, una interesante discusión sobre modas y estilos literarios y sobre el proceso evolutivo del ser poético.Es importante escribir por encima de las modas aunque, como dijo otro, las modas son necesarias porque en ellas están la libertad de expresión, las corrientes que hacen frente a la esclavitud de lo dado. Quedó claro que ante cualquier manipulación del estilo, el sentido común es el encargado de orientar el buen gusto. Sin embargo, se escriba con el estilo que se quiera, hay que huir de modas vacías de contenido.

De todas formas, sea el verso en rima pareada o libre, la obra de José Manuel merece la pena releerla otra vez, como alguien dijo, en el silencio y dejar que su mensaje llegue sin prisas. Hay que agradecer a José Manuel Sito Lerate este gesto de prestarnos sus versos, sus emociones escritas y regalarnos con su magnífica voz ese deseo de vivir el arte de Talía

El cual consiste en vivir

Función a función en ser

Que cada día ha de nacer

Para en dos horas morir.






Gracias José Manuel por estar ahí y compartir, con nosotros, tus ilusiones.




[1] Talia es la musa de la comedia y del arte bucólico.

3 comentarios:

Mamen Alegre dijo...

Otro regalo. Es un orgullo pertenecer a un grupo que da tanto, y un deber saber recibirlo con agradecimiento.

Otra tarde para el recuerdo.

Gracias Manuel, gracias José Manuel.

Abrazos.

Mamen Alegre dijo...

Bienvenido David. :)

Bracelli dijo...

Gracias Tino por tu resumen generoso y preciso de otra tertulia muy interesante. Tendremos que plantearnos una jornada de debate sobre rimas, medidas y poética clásica/actual. Gracias también a Manuel y Sito, y espero que David siga animado a participar. Saludos.