lunes, 9 de noviembre de 2015

Corazón foráneo

Me late un corazón foráneo
en los bordes de mis muñecas.

Noto su sangre avara recorrer
las yemas sin tacto
de mis dedos heridos de ti.

Dice de mí cuanto le apetece,
este tirano corazón
que invade mi pecho,
vive ahora junto al mío
sin estridencias,
como un parásito animal
que roba mi sístole y mi diástole
de continuo y calculando
el ritmo al que respira su sudor,
la sangre que necesita
para subsistir aquí,
en lo profundo.


Recuerda llevártelo cuando sobre
de nosotros
el amor y la poesía.


José Manuel Vivas.

5 comentarios:

Faustino Lobato dijo...

Magníficos versos. Volveré a releerlos y haré un comentario más amplio. Gracias poeta por compartir este poema. Un abrazote. Tino

María Blázquez dijo...

Gracias, José Manuel. Versos hondos, como tu poesía. Me encantan los dos primeros versos.

Un abrazo.

José Manuel Vivas dijo...

Gracias a vosotros por los comentarios. Besos

Faustino Lobato dijo...

Nunca hubiera pensado que el amor tiene algo de corazón extraño pero es una evidencia cuando lees estos versos: "Me late un corazón foráneo
en los bordes de mis muñecas." Es como el pulso, como la tensión sanguínea...

La primera estrofa, siguiendo este recorrido fisicista, me lleva a los excesos queridos de la caricia, magnífica metáfora para expresarlo "las yemas sin tacto/ de mis dedos heridos de ti".

La segunda estrofa, donde el nudo del poema me lleva, con la voz lírica de un él, a ese amor que tiraniza, invade, parasita, calcula, y sobrevive. Un amor así es un lamento de amor pero es en realidad la actitud consentidora del enamorado que todo lo permite y confunde. Me gusta esta descripción poética de "entontamiento adolescente".

El final me parece genial...Cómo no hacer desaparecer, ese amor consentido y perverso, aunque parezca paradójico, si éste es la base del verdadero amor y el referente de los versos en ese estado "alfa" del enamoramiento.

Me parece muy interesante. Vengan más versos como estos...

Gracias poeta.

José Manuel Vivas dijo...

Gracias a ti amigo poeta por tus magníficas palabras... y disculpa que no lo,leyera antes... el tiempo, ya sabes, ese cretino animal que todo lo devora... Un abrazo grande.