viernes, 26 de agosto de 2011

Apología del egoismo

Soy egoísta

Al cabo del tiempo
uno se vuelve egoísta
sin más
cansado ya
de luchas vanas
de voces sin voz
de miradas sin futuro

Uno se cansa de caminar solo
de hablar solo
de pensar en soledad
harto de la crispación
que hiere
del dolor
que curva su espalda
y enrojece sus párpados

A veces uno se desnuda
frente al mundo
y el mundo le devuelve
la siniestra figura
de su propia desnudez
y deja cicatrices
en las manos
y restos de sangre
en los labios

Soy egoísta

Lo pensé hace un rato
cuando escuché los discursos
leí los panfletos
y observé los desfiles
Cuando comprobé la miseria
saboreé la derrota
e inhalé los agrios perfumes
de la injusticia

Ya soy egoísta
hasta el tuétano
de mis huesos

Sólo por mí y por esta condición
de adulto cansado
del hastío que me produce
vivir en un paraíso
invadido de alimañas
y gobernado por la estupidez
más devastadora

Soy egoísta

¿Qué me importa?


4 comentarios:

María Blázquez dijo...

Te importa. Te importa hasta el grado de atreverte a hacer esta confesión.
Se puede ser egoísta, pero es peor ser un egoísta cobarde.

Un abrazo.

Mamen Alegre dijo...

Hoy un empleado de un establecimiento que conozco en pie desde que tengo uso de razón, me ha contado que todo pinta muy mal, que no reciben mercancías desde hace un año, que los despidos se suceden día a día y que no sabe qué va a ser de él en los próximos meses. Le dije algo parecido a un pésame y no lo he vuelto a recordar hasta ahora. Creo que también soy egoísta, yo y mis poemas.

Me gustó el tuyo, también su culpa.

Un abrazo JM

Ema dijo...

Tan egoistas como para compartirlo..

Bracelli dijo...

Claro que importa, y mucho, porque poco a poco todos seremos lo suficientemente egoístas como para que las cosas cambien (y aunque parezca absurdo, será para bien), sólo hay que reconocerlo y que nuestro egoísmo nos sirva para pararse a pensar y decidirse a actuar. Gracias por vuestros comentarios. Sed egoístas y promulgarlo...