lunes, 11 de enero de 2016

VIVIRÉ DE NUEVO.




Cuando cierre los ojos a la luz,
mi boca no le sonría a las palabras
y mis manos no sientan el calor
de las cosas; cuando mi carne
sea el gesto del pasado y la nada
se adueñe de mí, no lloréis
sentid alegría por lo que viví.

Cuando haya servido de alimento
a las llamas no os vistáis  de luto
ni con trajes elegantes. Repartid
mis cenizas con la ropa de diario.
Y cuando derraméis esas partículas
de mi vacío, el color gris de la energía,
hacedlo en aquel lugar donde el río
 casa sus aguas con el barro.

Cuando salude el atardecer de los sueños.
no leáis ningún recordatorio, porque
estaré en ese punto de la vida
fundido con el abecedario de las horas
Y cuando la muerte haya tomado
hasta la última nota de mis entrañas
dejad que la naturaleza me devuelva
las vocales que visten los versos.

Cuando  el verbo me de forma y siga  
en la memoria de los que me aman,
mantened silencio para que la muerte
me devuelva al lugar de partida.
Y cuando, los que me quieren, lean
estas palabras me colocarán
en la intimidad que cada uno
reservó para mí y viviré de nuevo.

( Testamento vital)

4 comentarios:

María Blázquez dijo...

Querido Tino, precioso, sutil, difícil de escribir sobre esto como tú lo has hecho. Ya te he dejado mi comentario en tu blog.
Besos.

José Manuel Vivas dijo...

Estupendo poema Tino... no se podía esperar menos... Abrazo

Faustino Lobato dijo...

Gracias María por tus a precios. Un abrazote

Faustino Lobato dijo...

Gracias Jose. Compartir este testamento vital es importante para mí.
Un abrazote