martes, 2 de junio de 2015

Con el color de la ternura: Álgebra esencial. Mila Ortega.




Hace casi un mes, el sábado 9 de mayo, tuvimos la penúltima reunión de este curso. Esta vez la tertulia de Página 72 tenía el color de la ternura y la asertividad. Este es el color emocional de nuestra tertuliana Milagrosa Ortega, escritora de raigambre. La cita tenía como referencia la publicación de su poemario, Álgebra esencial, por la Editora Regional.

Antes de que Mila nos introdujera en esta “joya” de libro, tuvimos el consabido Cajón de Sastre

Nuestra tertuliana se alegraba porque el libro estaba ya aquí después de haber superado multitud de etapas, entre otras la de la duda. En este hecho de la publicación Mila pasó revista a algunas personas que, de una forma u otra, le ayudaron a afrontar el hecho mismo de escribir poesía. Escribir en este género era un sueño que ahora se había hecho realidad.

El libro viene a ser no una declaración de intenciones sino un testimonio de vida. Mila alude a este hecho del testimonio en el sentido lato de la palabra, más allá de su connotación religiosa. En realidad el vocablo griego martyría= testimonio, nos lleva a bucear en el compromiso y es esto lo que nuestra tertuliana nos manifestó respecto del escribir poesía. Testimonio de vida es lo que va exponiendo en esas tres partes del poemario. Y así, de esta manera, nuestra poeta nos fue indicando el sentido de cada una de ellas:

-En la primera parte se recogen pequeños “tesoros” para deleite del lector. Cada poema, con la relevancia de la primera persona, recoge el fruto de episodios pasados.
-En la segunda parte, dirigida a un tú lírico, se ofrecen los versos en tonos imperativos.
- Ya en la tercera y última parte, se habla del poeta, de la lucha, del sufrimiento propio de la creación- de la martyría-. Aquí se tiene un recurso, el del teatro. El poeta, otros personajes, otros escenarios, hasta conseguir el poema.

El poemario tiene ese título, de Algebra esencial porque el planteamiento viene a ser como la propia palabra árabe al-ŷabr indica: recomposición y esta se consigue con la combinación de ciertos elementos. Jugar con expresiones matemáticas con la propuesta de resolución de cuestiones. De esta forma: en la primera parte es clara esa Resolución de la expresión para t=0 teniendo en cuenta la dedicatoria; en la segunda parte, con un contenido cargado de anáforas, el título Polinomio de ritos viene a ser como un planteamiento similar al de la aritmética de las sumas y restas, en un  intento de resolver problemas; y en la tercera parte, luz exponencial, es esa misma luz la que se multiplica y expande en manos del poeta. Y así, nuestra tertuliana, fue desgranando esos elementos de la estructura que alberga el contenido, con unos versos que plantean más allá de los simplemente figurados.

Mila continúo ahora deteniéndose en cada parte y leyendo unos poemas. Así, dijo, en la primera parte, el yo literario tiende a explanar lo existencial. “No quiero cargar al hombre con los males de la humanidad”-dijo. Subrayo que estos poemas se notaba ese tránsito vital, que ella misma, como escritora había sufrido: del determinismo de las palabras al azar de las emociones. Nuestra tertuliana lee unos poemas resaltando que estos no tienen título solo horas que entre las dos primeras partes componen las veinticuatro horas (lectura):

07:48
Qué luz puede acudir sin rebelión
a punto de ultimarse el viaje,
tras ungirnos los óleos 
de todos los dioses olvidados,
por cuanto nos impusieron.

Es una losa universal  la que nos amamanta
con este espeso  discurrir,
manoseada la tarde.

Siempre las dudas y los hombres.

13: 44

Cuándo no ha estado el hombre indefenso
Suspendido en el hueco abismal
Que se le acerca cada noche
Y de su sola respiración en la penumbra.

Cuándo  dejó de ser cadencia sutil
Que lo mantiene en el aire de sus castillos.

Cuándo no ha sido antifaz o escudo
Para albergar  los fracasos de otros.

Cuándo no, solo.

Los poemas están en ese contexto donde la temporalidad es importante y algunos lo resaltan de manera especial como este (lectura):
19:09
Demasiado enfermizo lo que me rodea
Salir indemne, intentar que el agua
no escape entre los dedos.

Cambiar el destino como si fuéramos dioses
obligados a permanecer  arrogantes,
superar las costumbres  de predicar en el vacío
 y ser pacientes  hasta la anestesia.

Reclamo el derecho  a la negación 
y caer en el abismo,
llamo a la contemplación de la duda
el incendio glorioso de todas las banderas.

No hay más  liturgia que este momento
preciso.
No hay más respuesta que este instante.
único.
Hay poemas que tras su expresión literaria se puede encontrar referencias personales en las que la emoción lo abarca todo.

En la segunda parte se habla al lector. Es el tú directo en los espacios anafóricos y con el verbo de los versos en infinitivo. Así dice este poema (lectura):

03:23
Saber mirar
los colores impúdicos
las formas melancólicas,
situarse, tomar distancia.

Saber mirar 
antes del título, detrás del epilogo,
los espacios vacíos,
entre las líneas de su boca,
en el ángulo del pubis
por la cerradura de una incógnita.

Saber mirar
los puntos suspensivos,
cuando todo se deja en el aire
y alguien se va dando un portazo,
advertir el peso de un pronombre,
la densidad de un verbo.

Saber mirar
los errores voluntarios,
las cicatrices que dejan las palabras,
sus faltas de ortografía,
las torpezas que te hacen hombre,
el hambre que es inteligente.

En la segunda parte, dijo nuestra escritora, son importante, los gestos, como aparecen en el siguiente poema que, también lee. En este poema se ha permitido-comenta- ciertas licencias literarias, como esta de la prosa poética. Algunos de estos gestos son recuerdos de la infancia, mensajes, en definitiva, que –a nivel literario- se han trabajado mucho:

13:40
Convives
con la ingratitud de la almohada
que no sabe abrazarte,
con la intransigencia del guarda
que te aleja del césped
y con la brevedad de los ocasos.

Convives
con la incomprensión de los tontos,
las discusiones de los ignorantes
y la estupidez de los soberbios,
con la pureza de los yogurts light,
los sinsabores del pavo en finas lonchas
y las bajas calorías de los idearios.

Convives
con la crueldad del frio en enero,
la locura de los ebrios,
con la penetrante luz de agosto
y la ingenuidad de los idiotas.

Convives
contigo mismo
y con el muchacho que recoge del suelo
una nota manuscrita,
la lista de la compra con un dibujo infantil
que traspasa una flecha.

Con la tercera parte, comenta Mila, se abre el mensaje a una tercera persona que no es otra que el propio poeta. La carga es existencial, donde la reflexión gira sobre el hecho de aceptar la equivocación. El equivocarse no corrompe al hombre y a veces, la necesidad de aceptar la equivocación aligera la carga negativa que este hecho conlleva. Al respecto, leyó un poema, este situado en la madrugada:

03:10
El extraño que sigue al epílogo
lo habita como un gusano de día y de noche
que es siempre insomnio.

Confunde la realidad con los actores
y en su memoria le hace aún más vulnerable,
un triste despierto.

No lo hiere el crepúsculo,
lo corrompe el amanecer
porque le exige seguir equivocándose.
 A veces, lo importante no es acertar sino admitir el fracaso en el camino. Nuestra tertuliana hizo aquí un excurso, sobre el hecho de haber frenado su producción literaria, por motivos que ahorro decir en estas líneas. Al final, el tiempo ha puesto todo en su sitio.

Mila sigue leyendo unos versos de madrugadas
04: 38

Desconoce el último capítulo
y cómo reaccionará a las indicaciones.

Ese tono es inapropiado.
Ahora los pasos tras el fondo
y un mutis que no viene a cuento.
Se hace la luz exponencial.

Este verso es el que le da nombre a la tercera parte.
              
  Mila fue interrumpida por los tertulianos cuando terminó de leer un poema donde se resalta la dignidad de la persona en un contexto de crueldad y piedad.
Los versos finales dicen:

08:16
La dignidad es un matiz oculto,
Resquicio por el que no queremos que se cuele
Nada de nosotros.

Se hizo referencia a la película Múnich. Todos somos crueles, se comentó, y esta depende también de las circunstancias. Es más fácil asumir que no somos crueles- dijo nuestra poeta- y no admitir que somos crueles. La muerte nunca es igual de un lado que de otro. Crueldad y piedad, a veces, se mezclan. A este respecto, se aludió a otra película Despedidas donde, también, la dignidad no está en el que muere sino en quien prepara al muerto.

En el poemario son importante los micro-relatos, una licencia en el conjunto de la obra-dice Mila-. Estos hacen alusión al cotidiano. De algunos de ellos  extraigo algunos versos:

En la primera parte relata este gesto cotidiano de la gran ciudad:

11:01
Unas manos me entregan el billete
El descanso rebosa por su sonrisa,
Cautiva enmudece tras el cristal

Es invierno ahí fuera.

En la segunda parte, de un  hecho terrible:

04:12
Apacible y contemplativo
El sendero te invita a pensar

Juan José se quitó la vida,
Echo el pestillo de la puerta
Y nunca estuvo tan solo.
Estaba muerto al acostarse la noche antes,
Muerto al hacer el amor con su esposa,

En la tercera parte puede ser un sueño, ¿una pesadilla?

01:42
Tras competir con los minutos
Entre visiones fantasmales
Halla en el cajetín de las máquinas de refresco
Un montón de monedas.
También defeca fuera de un retrete
Antiguo y oxidado.

Despierta.

Una vez terminada la lectura de poemas, las preguntas no se hicieron esperar. Y ante cuestiones como el tiempo de la creación, nuestra poeta poeta comentó: “no siempre escribo cuando quiero, intento madurar las ideas mentalmente y cuando tengo claro lo que quiero decir, lo anoto”. En realidad tengo poco tiempo-confesó-. Tengo una casa, familia, y estos son importantes por eso la musa puede venir “pelando patatas”. En definitiva, su forma de hacer ha sido comentada por otros autores y críticos del ámbito literario, como Mila relató.  Refiriéndose a su escribir en sitios impensables, a recitar en lugares que no se lo hubiera propuesto, la llamaron “activista cultural”.  

Se elogió largamente esta creación de Algebra esencial. Con lo que no se estaba de acuerdo era con el prólogo. Este no le hace ningún favor a la obra y menos a la autora.  Este libro, es fácil de leer, es tierno y dice de forma asertiva lo que otros no se atreven a decir: Eximir al hombre de la culpa. Toda la traza de los versos nos lleva a un realismo moderado que obvia la tristeza.

Una vez hecho, este elogio se invitó a Mila, cariñosamente, a seguir escribiendo poesía, a publicar cosas bellas como esta. Junto a este hecho de la creación se aprecia el gran poder que nuestra tertuliana tiene de comunicación.



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