jueves, 23 de febrero de 2012

La emoción hecha verso. Encuentro con Rafael Rufino Felix



El viernes 2 de febrero tuvimos la suerte de tener entre nosotros a Rafael Rufino Felix, poeta y amigo entrañable. Dos horas entrañables que pasaron "volando". Rafael es un buen conversador y, aunque traía un guión preparado, de nada le sirvió salvo para leernos algunos de sus poemas. Nos contó desde que, en 1988, inició su andadura poética. Rufino es de estos poetas que emocionan y su poesía, pluriforme, siempre nos presenta matices nuevos engarzados en sus principales campos semánticos, el tiempo y el mar, que en definitiva son axiales en sus metarrelatos.

Sus poemas son esa memoria espiritual, vivida y recreada, que esta tarde del 2 de febrero, en la Tertulia de Página 72, tuvimos la suerte de comprobar. Rufino nos fue leyendo una serie de poemas, creaciones que se encuentran en la obra poética editada por el Ayuntamiento de Mérida, titulada El tiempo y el mar. Una antología está prologada por Francisco Lopez-Arza.

Los poemas que nuestro escritor fue leyendo seguía un orden aleatorio por ello me he tomado la licencia de ordenarlos por fechas para, de esta forma, apreciar mejor la evolución de su estilo.

De Devocionario de los recuerdos (1985) leyó estos poemas:

Primavera

Si pudiera
retener la primavera
en una fanal, ¡qué alegría
saber que el azul del cielo y el verde de la pradera
conmigo siempre tendría!
Y así, en la monotonía
de las noches invernales
cuando la nieve me enfría
el corazón y a raudales
la tristeza y la penumbra cuajan mi melancolía,
mi voz daría en esponsales
con esta luz del fanal.

Lisboa
-fragmento-

La noche era el sollozo
de un fado retenido
desde mis años jóvenes,
cuando Lisboa llegaba,
señorial y antigua,
en la voz del recuerdo
que ahora recuperaba
en estas lentas horas
de vinos y guitarras



De Crestería de la sal (1989)

III

-fragmento-

Se vaciará este mar
cuando descienda
la sangre hasta las aguas de ceniza
cuando la luz no avive la palabra
del hombre que se adentra, oscurecido,
y se empapa de sal, y se amortaja todo
con el triste sonido del agua en abandono,
que no quiere mirarles sus ojos apagados
y se vuelve de espaldas y se va sollozando,
dejándole en la tierra, que emerge desgajada,
sitio para su cuerpo irrepetible.


XV
-fragmento-

Ahora, apagado todo mi corazón salino,
miro al mar que se aleja con su carga de estrellas
y evoco los caballos airosos de mi sangre,
sus galopes postreros hasta el agua anhelada.
y me quedo postrado en la orilla del tiempo,
callados ya mis labios, deshabitado todo.


De Alor Novísimo publicado por la Diputación Provincial de Badajoz en julio-diciembre 1990. en su página 125 aparece este poema

Toros en la bahía
-fragmento-

Toreando está la tarde en la bahía.
de oro y azul el traje, zapatillas salinas
y espuma en los festones brilladores
que acosará la sangre en el ocaso.
suena el timbal del viento, y el capote
va y viene desplegado por la arena
repitiendo verónicas y suertes,
lidiando el negro toro de la vida
que embiste, inagotable, cada día.


De Consumación del tiempo (1991)

La creación
-fragmento-

La vez primera que la vi vestirse
comprendí la verdad de la creación.
se levantó en silencio. Estaba a oscuras
la habitación del fuego compartido
y aun se escuchaba el crepitar profundo
del fragoso pecho. Prontamente,
surgió una luz azul , deslumbradora,
que comenzó a fijar sus altos senos,
la estremecida urdimbre del engarce,
su prieta arquitectura desvelada.



De Voz distante (1994)

Luz

Todo luz.
tu cuerpo, es todo luz:
Los senos, dos fanales
encendidos
con el blanco nutricio
de la sangre;
Tu vientre,
el litoral donde la arena
se entibia con el flujo de las olas;
y el cráter de la noche,
profunda brasa, éxtasis del fuego.

Tu cuerpo
es una luz apasionada
que aparta de mis ojos
la oscura pena de la anochecida.







De Memoria de la luz (1998)

Recuerdo
-fragmento-

La nieve cae novicia
en la mañana mágica.
un niño, sorprendido,
se asoma a la ventana
y contempla el milagro
de la delicia blanca.


La casa
-fragmento-

La casa está dormida;
se han callado los pasos y las voces
que la hicieron ayer
fecundo palpito,
cálido territorio con umbrales de luz
por donde fue llegando
la pujanza del día,
este don generoso de la sangre
que en el humano lienzo
teje lazos perennes.


La voz recobrada
-fragmento-

¡Qué esplendoroso ocaso! Evocan mis ensueños
su delirio de luz enardecida,
la sensual resonancia donde el mar
es mi vaciado pecho, como un tálamo blanco
que aguarda la llegada del aliento de fuego
para arder, inmolarse, ser de nuevo palabra
en la voz recobrada, sangre que no enmudece.

Ciervo de brasas
-fragmento-

Este día que acaba
ha venido a mis ojos entornados
buscando su refugio,
como si fuese un ciervo
que se desangra herido
y arrastrando su muerte repetida
ve la lumbre final de la mirada
como un filo sajante,
y en ella se abandona
confiando que el tiempo
cauterice el dolor.



De Las aguas litorales (2001)

Mis manos

-fragmento-

Toma mis manos,
llévalas gozosas
al bello firmamento de tu pecho
donde dos lunas pasionales alzan
su cálido reclamo.
acércalas a ti, desean poseer
la albura de sus breves surtidores,
el pálpito creciente que en sus dedos
comba el tacto febril, los hermosea.





De Las ascuas (2002)

Otra casa

-fragmento-

Esta casa ya es pequeña
para acoger mi universo.
casa de tiempo gozado,
altas paredes y techos
velando celosamente
la pureza del recuerdo.
pero se encuentra colmada,
y ya no me cabe dentro
el corazón, las palabras
y el claror de mis anhelos.
por eso voy a buscarles
otra casa a mis ensueños.


Paraíso
-fragmento-


Igual que en el comienzo,
cuando estrenó de vida su pujanza
y el cielo se mostró tras el relámpago,
a la íntima penumbra
siguen llegando vuelos,
los mismos que celaron
la eclosión del milagro
verdadero, fluyente
el que nos entroniza como dioses de fuego,
llamas eternas en el paraíso.





Una vez leídos este grupo de poemas donde, como puede advertirse, la emoción no falta, los contertulios preguntaron sobre algunos aspectos de su obra y de su experiencia como escritor.

Se comentó sobre el empleo que nuestro autor hace de algunos campos semánticos,como la sangre. Según Rufino esto es indicativo de la vida o de la vitalidad dependiendo del contexto.
Preguntado sobre el significado de su poesía Rafael dijo que este es inherente a la condición de cada uno. La poesía puede mejorarse sobre todo esa que viene a uno. En su caso particular todo empezó "remendando" poemas de Ramón J. Sender para dedicarlos a la chica de la que estaba “encandilado”. Una mujer culta que fue desmontándole los versos que copiaba para dedicárselos a ella con total devoción. A partir de ese momento, una vez desvelados los plagios, Rufino tomó la determinación de ser poeta, de escribir desde la emoción propia.

Respondiendo sobre sus poetas preferidos se paró de manera sobresaliente en la poética de Antonio Machado. Recomendó la edición príncipe. En su último libro de poemas “La granazón del frío” publicado por Beturia aparece esta admiración por el poeta sevillano de la generación del 98. Otros poetas, que según Rufino, han hecho mella en su forma de entender y escribir poemas son los clásicos del Barroco español como Lope de Vega, Góngora. Dijo sentir admiración por los versos de Luis Cernuda, habló de su obra Jardín antiguo. Por Lorca no mostró mucha simpatía y de Juan Ramón Jimenez comentó que a pesar de ser un hombre triste tienen grandes aciertos en sus versos. Remitió a la obra de este autor “Diario de un recién casado”. De todos estos comentó que, como en toda poesía, aparecen los temas universales del dolor y el amor. Siguió hablando de Blas de Otero, este bilbaíno afincado en Madrid dedicado a la poesía social y del poeta de la posguerra, Leopoldo Panero, miembro de la generación del 36.

Rufino comentó de sus aficiones y encuentros poéticos en Madrid que no fueron pocos. Algunos de ellos, como los encuentros semanales del Café Varela, allá por los finales de los ochenta inicios de los noventa. En estos encuentros se relacionó con Manuel Alcantara, este malagueño, afincado en Madrid del que dijo haber tenido una buena y estrecha amistad. Parece ser que en estos encuentros se tenía la costumbre de recitar versos que previamente se habían escrito en los tickets del café.

Ya finalizando nuestra tertulia alguien comentó que era un maestro en esto de los versos y que esta maestría se soportaba en la gran madurez y profundidad de la experiencia poética. Asombraba esta identificación con Cádiz en muchos de sus poemas, sorprendía la debilidad de un emeritense por la “tacita de plata”. Y que además se notaba ese querer perpetuarse a través de sus poemas en los lectores. Admirable su poder de comunicar y de emocionar. Se subrayó su valentía al defender a Antonio Machado.

Terminamos con un convivium en el que seguimos departiendo experiencias con Rafael Rufino Felix. Un encuentro entrañable que nos ha dejado huella. Desde estas páginas, gracias a nuestro amigo por la generosidad de visitarnos y regalarnos con lo mejor de su poesía. Un disfrute del que aprendimos más de lo que se puede decir. Gracias poeta.





2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

No conocía al poeta, gracias por compartir una muestra de su poesía por tu espacio.

Un abrazo...

Jorge Ampuero dijo...

No conocía al poeta, gracias por compartir una muestra de su poesía por tu espacio.

Un abrazo...