domingo, 26 de julio de 2015

(Entre) paréntesis.



Un poema de Ricardo Sánchez Orfo. Tomado de la revista Poe + Revista poética estacional, nº7

Cuántos paraguas habré perdido en esta afanada conquista deshecha.
Vértigo, claro que hay vértigo, otra procesión de pequeños
infartos, un calambre odioso en las piernas y una mandíbula
parásita que no sabe de abstinencia,
mordedura o insurrección,
qué más da,
rasguño y golpecitos en la espalda de los ojos,
de los años.

Entre paréntesis, podrá no ser la valentía más
que un exabrupto tan momentáneo como siútico,
tan resbaloso como trémulo.

Vértigo, claro que hay vértigo, murallas pintadas de
rojo bien comunista para decir que alguien estuvo
vivo a veces, sólo a veces, luego meterse al sobre y
no dormir con los presagios del mañana en que lloverá,
luego toser bien fuerte para acordarse de uno mismo,
de nuestro cáncer tal vez, o del insomnio.

Ver el número más reciente de Poe+ 

miércoles, 17 de junio de 2015

Celso Rodriguez, in memoriam



Magnífico el encuentro homenaje a Celso Rodriguez, de feliz memoria, en el Instituto E.S. Reino Aftasí de Badajoz. Enhorabuena a todos los que organizaron este evento. Fue distendido, ameno, amable, profundo, emotivo, en suma maravilloso. Alguien tan entrañable como Celso, se merecía este homenaje.

El poemario que se ha editado en el centro, con ocasión del evento, todo un lujo. Este lleva por título poemas del agua y de la piedra, escogidos de entre los versos del autor. Todo un canto a la fragilidad y la entereza del ser humano. Una manifestación de lo que en realidad era Celso: un hombre entero enfrentado las dificultades. La obra ha salido a la luz con una cuidada edición que se acompaña con ilustraciones. En otro momento haré, en mi blog, un comentario al respecto.
Para mí, fue la ocasión de saludar a los compañeros con los que en otro momento compartí ratos muy buenos . Ha pasado cinco años desde que estuve allí y, cuando los reencontré, me pareció que fue ante ayer cuando los vi por última vez.


domingo, 7 de junio de 2015

El hasta luego


Primero fue la generosidad de Patro Sayago y su entrega de poemas.





 













Luego, la generosidad de una mesa en el HORA 25

                            








martes, 2 de junio de 2015

Con el color de la ternura: Álgebra esencial. Mila Ortega.




Hace casi un mes, el sábado 9 de mayo, tuvimos la penúltima reunión de este curso. Esta vez la tertulia de Página 72 tenía el color de la ternura y la asertividad. Este es el color emocional de nuestra tertuliana Milagrosa Ortega, escritora de raigambre. La cita tenía como referencia la publicación de su poemario, Álgebra esencial, por la Editora Regional.

Antes de que Mila nos introdujera en esta “joya” de libro, tuvimos el consabido Cajón de Sastre

Nuestra tertuliana se alegraba porque el libro estaba ya aquí después de haber superado multitud de etapas, entre otras la de la duda. En este hecho de la publicación Mila pasó revista a algunas personas que, de una forma u otra, le ayudaron a afrontar el hecho mismo de escribir poesía. Escribir en este género era un sueño que ahora se había hecho realidad.

El libro viene a ser no una declaración de intenciones sino un testimonio de vida. Mila alude a este hecho del testimonio en el sentido lato de la palabra, más allá de su connotación religiosa. En realidad el vocablo griego martyría= testimonio, nos lleva a bucear en el compromiso y es esto lo que nuestra tertuliana nos manifestó respecto del escribir poesía. Testimonio de vida es lo que va exponiendo en esas tres partes del poemario. Y así, de esta manera, nuestra poeta nos fue indicando el sentido de cada una de ellas:

-En la primera parte se recogen pequeños “tesoros” para deleite del lector. Cada poema, con la relevancia de la primera persona, recoge el fruto de episodios pasados.
-En la segunda parte, dirigida a un tú lírico, se ofrecen los versos en tonos imperativos.
- Ya en la tercera y última parte, se habla del poeta, de la lucha, del sufrimiento propio de la creación- de la martyría-. Aquí se tiene un recurso, el del teatro. El poeta, otros personajes, otros escenarios, hasta conseguir el poema.

El poemario tiene ese título, de Algebra esencial porque el planteamiento viene a ser como la propia palabra árabe al-ŷabr indica: recomposición y esta se consigue con la combinación de ciertos elementos. Jugar con expresiones matemáticas con la propuesta de resolución de cuestiones. De esta forma: en la primera parte es clara esa Resolución de la expresión para t=0 teniendo en cuenta la dedicatoria; en la segunda parte, con un contenido cargado de anáforas, el título Polinomio de ritos viene a ser como un planteamiento similar al de la aritmética de las sumas y restas, en un  intento de resolver problemas; y en la tercera parte, luz exponencial, es esa misma luz la que se multiplica y expande en manos del poeta. Y así, nuestra tertuliana, fue desgranando esos elementos de la estructura que alberga el contenido, con unos versos que plantean más allá de los simplemente figurados.

Mila continúo ahora deteniéndose en cada parte y leyendo unos poemas. Así, dijo, en la primera parte, el yo literario tiende a explanar lo existencial. “No quiero cargar al hombre con los males de la humanidad”-dijo. Subrayo que estos poemas se notaba ese tránsito vital, que ella misma, como escritora había sufrido: del determinismo de las palabras al azar de las emociones. Nuestra tertuliana lee unos poemas resaltando que estos no tienen título solo horas que entre las dos primeras partes componen las veinticuatro horas (lectura):

07:48
Qué luz puede acudir sin rebelión
a punto de ultimarse el viaje,
tras ungirnos los óleos 
de todos los dioses olvidados,
por cuanto nos impusieron.

Es una losa universal  la que nos amamanta
con este espeso  discurrir,
manoseada la tarde.

Siempre las dudas y los hombres.

13: 44

Cuándo no ha estado el hombre indefenso
Suspendido en el hueco abismal
Que se le acerca cada noche
Y de su sola respiración en la penumbra.

Cuándo  dejó de ser cadencia sutil
Que lo mantiene en el aire de sus castillos.

Cuándo no ha sido antifaz o escudo
Para albergar  los fracasos de otros.

Cuándo no, solo.

Los poemas están en ese contexto donde la temporalidad es importante y algunos lo resaltan de manera especial como este (lectura):
19:09
Demasiado enfermizo lo que me rodea
Salir indemne, intentar que el agua
no escape entre los dedos.

Cambiar el destino como si fuéramos dioses
obligados a permanecer  arrogantes,
superar las costumbres  de predicar en el vacío
 y ser pacientes  hasta la anestesia.

Reclamo el derecho  a la negación 
y caer en el abismo,
llamo a la contemplación de la duda
el incendio glorioso de todas las banderas.

No hay más  liturgia que este momento
preciso.
No hay más respuesta que este instante.
único.
Hay poemas que tras su expresión literaria se puede encontrar referencias personales en las que la emoción lo abarca todo.

En la segunda parte se habla al lector. Es el tú directo en los espacios anafóricos y con el verbo de los versos en infinitivo. Así dice este poema (lectura):

03:23
Saber mirar
los colores impúdicos
las formas melancólicas,
situarse, tomar distancia.

Saber mirar 
antes del título, detrás del epilogo,
los espacios vacíos,
entre las líneas de su boca,
en el ángulo del pubis
por la cerradura de una incógnita.

Saber mirar
los puntos suspensivos,
cuando todo se deja en el aire
y alguien se va dando un portazo,
advertir el peso de un pronombre,
la densidad de un verbo.

Saber mirar
los errores voluntarios,
las cicatrices que dejan las palabras,
sus faltas de ortografía,
las torpezas que te hacen hombre,
el hambre que es inteligente.

En la segunda parte, dijo nuestra escritora, son importante, los gestos, como aparecen en el siguiente poema que, también lee. En este poema se ha permitido-comenta- ciertas licencias literarias, como esta de la prosa poética. Algunos de estos gestos son recuerdos de la infancia, mensajes, en definitiva, que –a nivel literario- se han trabajado mucho:

13:40
Convives
con la ingratitud de la almohada
que no sabe abrazarte,
con la intransigencia del guarda
que te aleja del césped
y con la brevedad de los ocasos.

Convives
con la incomprensión de los tontos,
las discusiones de los ignorantes
y la estupidez de los soberbios,
con la pureza de los yogurts light,
los sinsabores del pavo en finas lonchas
y las bajas calorías de los idearios.

Convives
con la crueldad del frio en enero,
la locura de los ebrios,
con la penetrante luz de agosto
y la ingenuidad de los idiotas.

Convives
contigo mismo
y con el muchacho que recoge del suelo
una nota manuscrita,
la lista de la compra con un dibujo infantil
que traspasa una flecha.

Con la tercera parte, comenta Mila, se abre el mensaje a una tercera persona que no es otra que el propio poeta. La carga es existencial, donde la reflexión gira sobre el hecho de aceptar la equivocación. El equivocarse no corrompe al hombre y a veces, la necesidad de aceptar la equivocación aligera la carga negativa que este hecho conlleva. Al respecto, leyó un poema, este situado en la madrugada:

03:10
El extraño que sigue al epílogo
lo habita como un gusano de día y de noche
que es siempre insomnio.

Confunde la realidad con los actores
y en su memoria le hace aún más vulnerable,
un triste despierto.

No lo hiere el crepúsculo,
lo corrompe el amanecer
porque le exige seguir equivocándose.
 A veces, lo importante no es acertar sino admitir el fracaso en el camino. Nuestra tertuliana hizo aquí un excurso, sobre el hecho de haber frenado su producción literaria, por motivos que ahorro decir en estas líneas. Al final, el tiempo ha puesto todo en su sitio.

Mila sigue leyendo unos versos de madrugadas
04: 38

Desconoce el último capítulo
y cómo reaccionará a las indicaciones.

Ese tono es inapropiado.
Ahora los pasos tras el fondo
y un mutis que no viene a cuento.
Se hace la luz exponencial.

Este verso es el que le da nombre a la tercera parte.
              
  Mila fue interrumpida por los tertulianos cuando terminó de leer un poema donde se resalta la dignidad de la persona en un contexto de crueldad y piedad.
Los versos finales dicen:

08:16
La dignidad es un matiz oculto,
Resquicio por el que no queremos que se cuele
Nada de nosotros.

Se hizo referencia a la película Múnich. Todos somos crueles, se comentó, y esta depende también de las circunstancias. Es más fácil asumir que no somos crueles- dijo nuestra poeta- y no admitir que somos crueles. La muerte nunca es igual de un lado que de otro. Crueldad y piedad, a veces, se mezclan. A este respecto, se aludió a otra película Despedidas donde, también, la dignidad no está en el que muere sino en quien prepara al muerto.

En el poemario son importante los micro-relatos, una licencia en el conjunto de la obra-dice Mila-. Estos hacen alusión al cotidiano. De algunos de ellos  extraigo algunos versos:

En la primera parte relata este gesto cotidiano de la gran ciudad:

11:01
Unas manos me entregan el billete
El descanso rebosa por su sonrisa,
Cautiva enmudece tras el cristal

Es invierno ahí fuera.

En la segunda parte, de un  hecho terrible:

04:12
Apacible y contemplativo
El sendero te invita a pensar

Juan José se quitó la vida,
Echo el pestillo de la puerta
Y nunca estuvo tan solo.
Estaba muerto al acostarse la noche antes,
Muerto al hacer el amor con su esposa,

En la tercera parte puede ser un sueño, ¿una pesadilla?

01:42
Tras competir con los minutos
Entre visiones fantasmales
Halla en el cajetín de las máquinas de refresco
Un montón de monedas.
También defeca fuera de un retrete
Antiguo y oxidado.

Despierta.

Una vez terminada la lectura de poemas, las preguntas no se hicieron esperar. Y ante cuestiones como el tiempo de la creación, nuestra poeta poeta comentó: “no siempre escribo cuando quiero, intento madurar las ideas mentalmente y cuando tengo claro lo que quiero decir, lo anoto”. En realidad tengo poco tiempo-confesó-. Tengo una casa, familia, y estos son importantes por eso la musa puede venir “pelando patatas”. En definitiva, su forma de hacer ha sido comentada por otros autores y críticos del ámbito literario, como Mila relató.  Refiriéndose a su escribir en sitios impensables, a recitar en lugares que no se lo hubiera propuesto, la llamaron “activista cultural”.  

Se elogió largamente esta creación de Algebra esencial. Con lo que no se estaba de acuerdo era con el prólogo. Este no le hace ningún favor a la obra y menos a la autora.  Este libro, es fácil de leer, es tierno y dice de forma asertiva lo que otros no se atreven a decir: Eximir al hombre de la culpa. Toda la traza de los versos nos lleva a un realismo moderado que obvia la tristeza.

Una vez hecho, este elogio se invitó a Mila, cariñosamente, a seguir escribiendo poesía, a publicar cosas bellas como esta. Junto a este hecho de la creación se aprecia el gran poder que nuestra tertuliana tiene de comunicación.



viernes, 15 de mayo de 2015

Lo poesía de Mila Ortega y José Manuel Vivas en la 34 Feria del Libro de Badajoz.

Estamos de Feria, de feria del Libro para ser más exactos. Esta es la número 34 en la ciudad de Badajoz, una ciudad con tantas carencias culturales como empeño de algunos elementos sociales por acentuar la relevancia de la misma (la cultura) en la capital.

La Feria del libro suele ser escaparate de autores, librerías, editoriales y otros organismos que procuran llegar con sus novedades o creaciones más recientes. Mostrarlas al público (normalmente escaso) es la meta final de todo este ir y venir de protagonistas en la mesa de conferencias de la carpa principal.

Y entre todo este maremágnum de idas y venidas, este año hemos tenido la fortuna de contar con dos de nuestros tertulianos presentando sus últimas creaciones en susodicha feria del libro.

Álgebra esencial (Milagrosa Ortega)

Por gentileza de la Editora Regional, el pasado 14 de mayo, un poco más allá de las 18:30 horas (y con menos calor que los días anteriores), nuestra querida Milagrosa Ortega (Mila para los amigos y amigas) presentó su "Álgebra esencial", fructífero trabajo poético, finamente hilado y lleno de sugerentes imágenes internas y externas. La presentación estuvo acompañada por la Directora de dicha editorial Rosa Lencero, que realizó una breve y concisa introducción al poemario, tildándolo de pequeña joya literaria.

Y no le faltaba razón, pues nos encontramos ante un volumen cargado de material poético hasta en las formas y su distribución. Tres partes canalizadas en cada uno de los estados personales (yo, tú, él -no confundir con mío, tuyo y suyo-) esenciales en el hombre (como ser humano, no como género), siendo la última, un enfoque emotivo y profundo sobre la esencia de ser poeta, de escribir poesía, sus singularidades y sus vericuetos.


El libro en sí, es cierto, es un regalo para los que amamos la poesía, y un relato filosófico sobre el ser en su triada existencial. Mila Ortega juega a las matemáticas con una poesía nada numérica, pero si plantea problemas, incógnitas y fórmulas que va dejando en cada poema como quien deja migas de pan en un camino plagado de pájaros... Posiblemente no podamos regresar, pero habrá sido un camino excelso y generoso. Gracias Mila por el regalo y, como no, por esa magnífica forma de hablarnos de tu obra, la primera, pero no la última, estamos seguros de ello. 

Con esa cadencia de quién no tiene prisa ni la necesita, de quién no le asusta el tiempo (tan presente en el poemario) porque es más un aliado que un enemigo, alcanzamos el corazón generoso de Álgebra esencial, quedándonos con las ganas de mucho más, de la voz de la poeta; pero las premuras y lo ajustado de la agenda de intervenciones nos privó del goce de persistir en este alarde poético tan sugestivo. Otra vez será. Como bien dijo la poeta, las culpas de la humanidad no deben ser enjuiciadas al hombre, al individuo, a su testamento de vida.


Trayectos (José Manuel Vivas).


Un par de días antes, el 12 de mayo, a las 19:00 horas y mucho, pero mucho, calor, José Manuel Vivas, nuestro segundo tertuliano de esta crónica, presentó su "Trayectos" (III Premio nacional de poesía Origami).

Muy bien acompañado, precisamente, por Mila Ortega, que hizo los honores de presentar el libro de forma precisa y preciosa, y por su hija Fátima que nos deleitó al final con una lectura sosegada y musical de algunos de los poemas contenidos en este poemario. 

Publicado por Editorial Origami (Jerez de la Frontera) apenas unos días antes de esta presentación, Trayectos nos plantea una vereda estrecha por donde adentrarnos en los submundos del hombre, sus distorsiones, sus discursos vanos, el aferrado camino en el que sutura sus heridas y busca sin éxito el verdadero trayecto de su existencia, de sus sueños.


Dividido en dos partes, una sobre los propios senderos y sus vericuetos, y la segunda más interior, más en busca de ese destino intrínseco a lo cercano, a lo profundo, al reflejo de todas las cosas que nos hacen ser lo que somos, y desear lo que nuestros sueños nos impulsan a construir.


El amor, la vida y la muerte (estos tres canales de la existencia humana) a los que tan bien cantó Miguel Hernández en sus tres heridas, no dejan de estar patentes en el recorrido de estos trayectos hacía el desacato o la asfixia, títulos de los dos poemas que cierran este volumen premiado, intuimos, por su desgarro y sinceridad poética y vital. 


Por último.


Así que nos complace y nos enorgullece haber compartido en estas dos presentaciones el espíritu de nuestra Tertulia, su índice poético que, junto a otras publicaciones, premios y reconocimientos de más tertulianos, dibujan en el ámbito cultural de Badajoz (e independientemente de ferias y otros montajes más o menos interesados), así lo creemos, un soplo de aire fresco que nos impulsa a continuar con nuestra humilde y sencilla tarea de reunirnos alrededor de lo literario y de lo humano.

Solo cabe lamentar que se le dé tan poca relevancia en los medios de comunicación que siguen este evento de la feria del libro a las obras de los autores extremeños, y sobre todo a los locales. Autores pacenses que merecerían un mayor respaldo y atención. Incluso se podría recriminar a la organización cierta culpa en ello. Está bien que vengan escritores y escritoras de renombre, pero habría que acentuar mucho más las intervenciones locales, que no por ser "vecinos" tienen menos que decir en el panorama literario. Pero ya sabemos como funcionan estas cosas, y ya es de agradecer que se pueda terne un hueco (aunque sea corto tiempo) para mostrar lo que se escribe, premia y/o publica de los autores de aquí.

sábado, 2 de mayo de 2015

Martín Portales o LA BÚSQUEDA DE SENTIDO. Ars poética.


Después del descanso de la Semana Santa, el sábado 11 de abril,  volvimos a reunirnos en Página 72. Esta vez nos convocaban los versos de José Manuel Martín Portales, un escritor cordobés afincado en nuestra tierra. Éste vive desde hace unos años en Atalaya, cerca de Zafra.

La reunión comenzó con el consabido “Cajón de sastre”, ese momento que los tertulianos dedicamos a hablar  de asuntos miles en torno a literatos y literaturas. Este día el Csse centró en la reciente publicación del poemario, Algebra esencial, de nuestra tertuliana Milagrosa Ortega. Mila regaló a los tertulianos presentes  esta publicación de la Editora Regional. De este poemario no se comentó mucho más que aquello que  su autora quiso decirnos a modo de introducción. La próxima tertulia, la del 9 de mayo, se dedicará toda ella a esta obra. Algebra esencial. Os adelanto, que este es un poemario algo más que interesante. Merece la pena hacer una lectura detenida y un comentario sosegado de la obra de nuestra tertuliana.

Una vez finalizado el Cs,  Patro, nuestra tertuliana de Zafra, nos presentó a su amigo José Manuel Martín Portales. Para nosotros ha sido una suerte y en este caso, también un honor, que Patro y Fernando nos pusieran en contacto con José Manuel. Este siguió a la presentación, sentida y amable, que Patrocinio hizo de él comentando cómo y por qué recabó en el pueblo de Atalaya.

Todo remonta a los años 20 del siglo pasado, cuando su abuelo ingresó en el ejército en Córdoba y terminó casándose en Úbeda. Desde entonces el abuelo no volvió a su tierra con la familia. Pasado el tiempo --cuenta José Manuel-- un familiar de Atalaya fue a hacer el servicio militar destinado en Cerro Muriano, cerca de Córdoba, y es aquí donde comienza el reencuentro con la familia de Extremadura y las continuas idas y venidas al pueblo. Muere su padre cuando tenía doce años, y es cuando, entre la soledad y el amor imaginado del adolescente, surge la escritura.

Hay que decir que a nuestro invitado le cuesta trabajo hablar de ser escritor. “No puedo considerarme un escritor, porque un escritor dialoga con la cultura y yo lo que intento hacer es dialogar con la existencia” –comenta.

José Manuel alaba la influencia de su madre en los duros años del comienzo de su juventud, que terminó con la urgencia de encontrar el silencio interior que le ayudara a afrontar el futuro. Necesitaba ser ermitaño e ingresó en los Carmelitas Descalzos. 

A la muerte de la abuela, la familia tiene que reubicarse y José Manuel decide no seguir los estudios de teología. Llegaron los momentos duros de ayudar. Y terminó trabajando en un polígono industrial a las afueras de Córdoba. “Creo que he sido una especie de ermitaño en un polígono”, afirma. A pesar de estas desafortunadas incidencias vitales que la familia tiene que afrontar, él ya había decidido dejar la vida religiosa. 

Es aquí, en un polígono industrial, donde comienza su auténtica formación. Las raíces de su poética hay que buscarlas aquí, como él mismo confiesa. “Mi experiencia poética no viene de la universidad ni de la academia, ni de ateneos ni de tendencias estéticas, sino de las naves industriales donde he pasado treinta años, con plena conciencia de la esclavitud que he tenido que soportar para sobrevivir”.  

Comenzó trabajando de chico que recogía papeles sucios en una imprenta y terminó siendo corrector y montador de páginas del equipo del entonces taller del diario La Voz, que años después pasaría a imprimir el Diario Córdoba, donde nuestro autor terminó siendo redactor. El trabajo empezó a ser tan exigente que le impidió terminar sus estudios de Historia en la Universidad. Otro punto más en esta carrera del escritor en ciernes, que nos confesó la tremenda decepción que sufrió durante esos años, al comprobar que “los mercaderes se terminaban beneficiando de los sacrificios de los trabajadores que aún creían en una prensa libre al servicio de la verdadera democracia”.



La lectura fue imprescindible en este largo periodo de trabajador “ermitaño”. El diálogo con los libros, al margen de cualquier rango universitario, ha sido fundamental en el crecimiento del hombre José Manuel, que hoy se alegra de no haber seguido unos estudios reglados ya que la Universidad le hubiera orientado hacia otro camino muy diferente al que está recorriendo ahora. Es quizás por esto por lo que nuestro autor pone en crisis el concepto de cultura y piensa que la poesía no va por ahí, aunque muchos poetas aspiren a ser escritores.

José Manuel, que nos resumió una parte de su vida especialmente importante para entender su obra, se refirió después a su modo de entender la experiencia poética, una “experiencia de la conciencia”, que dijo alternativa y radicalmente diferente a la “experiencia de la razón”. Su ars poética manifiesta este conflicto interno. Estas palabras me recordaban al fenomenólogo Husserl.  

Para José Manuel la aparición del poema tiene que ver con la aparición de la conciencia, y la aparición de la conciencia es “un estadio posterior y aún incipiente” en el proceso que creíamos que había culminado con la razón. Por eso el poema es muy incómodo para la racionalidad. “La poesía es una experiencia genuina de la conciencia, y la conciencia un estadio de la existencia donde la supervivencia ya no es el horizonte”, afirma. Así lo expresa en el poema introductorio de Patio interior, con estos versos

He dicho que la pureza es un asunto turbio
Nada tiene que ver con la virtud del hombre
yo he dicho y he pensado y he escrito poemas
y sé bien que los dioses nunca van a entenderlo
agradezco a los ángeles que mantengan silencio
lo último que quiero es que alguien responda

Para José Manuel la experiencia poética es la experiencia de la conciencia que sitúa al hombre en el horizonte de la pregunta como pregunta. Responder es frustrar. Ahora, estas palabras recordaban a Heidegger. Aunque nuestro autor nos manifestó muchos reparos ante el filósofo alemán, del que dijo que utilizó a la poesía para sus fines filosóficos y “puso al poema a los pies del pensamiento, en lugar de poner el pensamiento a los pies del poema”. Esta afirmación da para otra tertulia ya que habría mucho que matizar 

¿Qué es un poema? Seguía preguntado nuestro autor. “El poema es algo así como un estado de tensión del lenguaje donde es posible que aparezca la palabra”. Porque “la palabra es posterior al lenguaje, de igual forma que la pregunta de la conciencia es posterior a las repuestas de la razón”. La pregunta es un clamor necesario que nada puede acallar. El misterio no tiene respuesta. 

La experiencia poética tiene que ver con una especie de fractura, algo insólito que se está produciendo en el seno de la facticidad. Todos vivimos, siguió argumentando, en el horizonte de la respuesta cultural, por eso el poema es un malestar y una extrañeza. “El problema es que la cultura ha domesticado literariamente al poema, ha engatusado al poeta prometiéndole los honores del escritor, y por eso vivimos en una absoluta confusión, que es un terreno propicio para que sobrevivan los más hábiles”. Y es que la razón es incapaz de abarcar esta experiencia singular. Es aquí donde José Manuel, en este relato del arte poético, nos subrayó que, aunque parezca paradójico, la poesía puede y debe situarse más allá de la propia literatura e incluso contra ella.

El lenguaje, subrayó, es anterior a la palabra. La palabra como signo de la conciencia. El poema surge, desde otro punto de vista, cuando la palabra da un golpe en el lenguaje y produce una especie de estallido en el discurso de la razón. 


La experiencia poética es diferente a la experiencia racional y evita ser usurpada por la racionalidad. Es en este momento cuando el discurso de José Manuel fue cortado por la intervención de una tertuliana preguntando por la emoción, por el lugar que ocupa la emoción en su poesía.  Martín Portales intentó responder diciendo que “la emoción y los sentimientos son en realidad experiencias extrañas que debieran sacarnos del ‘mundo interpretado’, como decía Rilke, y conducirnos al misterio que somos, pero desgraciadamente la racionalidad se ha ocupado de controlarlas, hasta el punto de que pensamos que las emociones nos ocurren a nosotros, a nuestro yo, en lugar de entender que son experiencias de salida urgente del yo-controlador diseñado por la racionalidad”. Generalmente, dijo, “todo lo radical lo evitamos y controlamos. Y es aquí --siguió—donde se percibe la extrañeza de la conciencia”, que pone en tela de juicio el salvavidas racional.

José Manuel siguió reflexionando sobre esta búsqueda de sentido, --que va mucho más allá de la práctica racionalidad diseñada para la supervivencia--, que tiene como soporte a la propia conciencia. “Pero el conflicto es inevitable, porque evidentemente todos nacemos en una determinada cultura, que es la que nos ofrece las respuestas, incluso a preguntas que aún no nos hemos hecho”. El poeta, entonces, tiene, a su entender, “un grave conflicto con la literatura, porque es inevitable que los contenidos culturales afloren y quieran imponerse sobre el poema”. Por eso, “en el momento actual de nuestra cultura occidental, el poema no puede ser otra cosa que una lucha de la palabra contra el lenguaje, de la conciencia contra la razón, de la poesía contra la literatura”.

Después de esta charla sobre la realidad existencial de la poética, los tertulianos comenzamos la ronda de preguntas. Todos nos dimos cuenta que no estábamos ante un escritor al uso sino ante alguien excepcional, difícil de catalogar. Las preguntas rondaron entorno al poemario Patio interior, editado por Pre-Textos, que nos había propuesto nuestro autor. Es de agradecer la complicidad que durante casi dos horas mantuvo con los  tertulianos. Algunos, comentaron que había sido un revulsivo interior.


Volviendo a las preguntas por el poemario, se dijo que uno de los poemas: Alma  era el que parecía recoger todo el contenido del mismo. Los versos finales así lo sugieren:

… porque todo silencio engendra una hermosura/
porque todo clamor es hijo de la nada.

El poeta, haciendo hermenéutica de su propio escrito, dijo que precisamente Alma es un concepto inventado por la racionalidad para decir lo que no sabe, es decir, para creer que sabe lo que no sabe. Es, en realidad, parte de ese orgullo racional que quiere nombrar lo innombrable. En concreto --apunta José Manuel— nombro para adentrarme en lo que no sé, no para intentar saber más. De esta forma la poesía se convierte en contracultura.

 


Se le hizo otra pregunta: Si el amor puede salvar el mundo, ¿dónde está la fuerza de los sentimientos? El poeta respondió de una forma un tanto nietzscheana, diciendo que el amor es otras de las palabras desactivadas, es decir, culturizadas. Este, el amor, es un concepto, una sublimación de la soledad. El amor aparece como una compensación, como un equilibrio. 

Desde el punto de vista del poeta “el amor es un horizonte de posibilidad, una relacionalidad posible, no fáctica. Es algo que debe estar ocurriendo ahora en el seno de la totalidad, porque si no es inexplicable que haya aparecido una conciencia, una pregunta sin respuesta”. Es la experiencia capaz de algo totalmente nuevo que va mucho más allá del pensamiento. “El amor es la única experiencia que crea una posibilidad, que crea aquello que todavía no existe. Por eso me resulta imposible hablar de amor si estamos refiriéndonos al ser, al poder, al yo, a la verdad, a la razón, todo eso que precisamente se caracteriza por su afán de presencia y de eficacia”. “Los amantes –continúa-- caminan irremediablemente hacia el no-ser, son los únicos que pueden alcanzar ese estadio de existencia, porque solo desde ahí se abrirán a lo posible”. Pero claro, “desde la cultura, el amor es un sentimiento del yo que promete lograr la cuadratura del círculo: el equilibrio perfecto entre donación y apropiación, es decir, lo justo para no querer salir de ahí”.

José Manuel se nos mostró como alguien que está en continuo cambio. Nada de lo que escribe lo hace desde la racionalidad sino desde la emoción y la vitalidad de una intuición que rehúye la conceptualización y la momificación de los sentimientos en palabras.

Volviendo al poemario, se anotó que este tiene unos finales redondos. En definitiva, Patio interior es algo más que un poemario, es el encuentro con las emociones del poeta. Sus tres partes nos llevan de la mano por esos vericuetos de la existencia, casi mística. 

En la primera parte, comienza hablándonos de la luz y de la imposibilidad de ser sin ella, para seguir en el centro de esta sección con un poema, en versos endecasílabos a lo Garcilaso, que nos habla del silencio. Terminará este primer apartado con unos versos sobre la ternura, en el poema Beso, que reconoce de qué manera apenas existía. Y es que José Manuel no deja de invitarnos a entrar, también en este libro de versos, en esa extrañeza de la que nos fue hablando en la tertulia. 

En la segunda parte, nos adentra en ese sentimiento de la fractura ante la razón y nos habla del silencio, incluso con la estructura y colocación de los versos. Precisos son estos versos de Agua en la que no solo las violetas crecen y las hojas de los árboles están por caer, recordando de una forma maravillosa los tránsitos de la temporalidad hacia el necesario otoño:

De repente la risa
bordeando el olvido

                        los
                        relojes
                        de
                        seda
las
campanas
de
limo

de repente los montes
sangrando los ríos

y agua por todas partes ahogando los sentidos

Con este poema se entiende muy bien el sentido de la emoción, respondiendo así a la pregunta sobre ella. La tercera parte cierra el poemario con cuatro poemas que parecen hablar de los contraluces necesarios, incluso en la imperfección de la calma / mi cuerpo es una falsa costumbre. Así se expresa en el poema Contraluz:

Me alimenta tu piedad hecha de carne y música
tu forma de despedirte en cada abrazo.

Quiero agradecer, una vez más, en nombre propio y en el de todos los tertulianos, la presencia de este autor, poeta, ahora amigo y dispuesto a acompañarnos más veces en este camino de Página 72.


Igual que siempre, las ausencias fueron sentidas.








viernes, 3 de abril de 2015

Martín Portales en Página 72.



En la próxima tertulia del 11 de abril tendremos de invitado en Página 72 al escritor cordobés  José Manuel Martín Portales. 

Este autor ha recibido premios en toda la geografía española, desde Andalucía pasando por Castilla la Mancha  hasta el País Vasco. Entre los títulos premiados se encuentran  Patio interior (premio Gabriel Celaya, 2014), editado por Pre-Textos. De esta obra poética se partirá en la tertulia. Es importante mencionar su colaboración con Vicente Haya en tres libros sobre poesía japonesa, uno de ellos: Haikusde vuelo mágico (Ed. Azul. Barcelona, 2005), No hay que olvidar sus ensayos teológicos,ElDios de la perplejidad (Ed. Herder. Barcelona, 2010). Importante sus textos dramáticos, entre los cuales está el de Noche oscura ¡ahora!, estrenado en Valencia por la compañía de teatro Guirigai en octubre de 2013.