lunes, 7 de octubre de 2013

Retomando el pulso de la creatividad



Este viernes pasado, día 4, los tertulianos de Página 72 nos volvimos a reunir para retomar el pulso de la creatividad. La reunión comenzó con algo no habitual y es la acogida, en este caso, de mi hijo Rodrigo recién nacido. Aprovecho este espacio para agradecer a todos los tertulianos y tertulianas presentes y ausentes el maravilloso recibimiento que le hicieron a mi mujer y mi "criaturita" de pocos días. Probablemente esta ha sido una prueba de amistad pero también de humanidad y calidez muy característica de esta Tertulia.Fueron momentos de disfrute de "achuchones" y besos a Rodrigo.  Su madre y yo queremos que sienta esa sensación amable de las personas que se quieren.desde el primer momento. Reitero mi agradecimiento junto con Gema de este gesto de acogida  que fue acompañado de unos generosos y magníficos regalos.
Después, siguió la tertulia y  esta vez presentando a un nuevo integrante Juan Miguel Collado, profesor de literatura en el IES Ciudad Jardín.  Creo que Juanmi se sintió acogido y en un principio sorprendido por el revuelo del comienzo. Esta bien que los recibimientos tengan este tono donde lo humano se pone por encima de las formalidades. 
Y a todo este ir y venir de acogidas y presentaciones le siguió la confección del calendario para el año. De entrada alternamos las creaciones propias con la visita de autores consagrados como es el caso de Jose Manuel Diez, componente del grupo El desván del duende. Los tertulianos nos comprometemos a tener leido para el 13 de diciembre El Baile de mascaras. Esta previsto que vengan otros autores a la tertulia pero todavía no está confirmado. 
Se habló de remozar la tan querida Caja Literaria. Esta es una expresión del grupo de tertulianos que, hasta el momento, ha servido para regalar a todos los que nos visitaban. 
A María Blázquez, nuestra querida tertuliana, la felicitamos por la presentación de su libro "El pintor ciego" editado por la Editorial Heráklion. Esta vez fue en Zafra, ya que anteriormente había sido presentada en Badajoz por Milagrosa Ortega. María nos habló de su última creación,  La colina de los geranios, finalista en el V premio Lopez Torrijos.
Hubo propuestas interesantes para este año y en el ámbito de la media hora del "cajón de sastre" y es traer un libro para intercambiar y devolver al mes.
Se terminó felizmente a las nueve, cumplimentando uno de los compromisos del grupo, empezar y terminar puntual. Esta visto que los creadores, que nos dejamos llevar por el "sin tiempo" de la bohemia, hace falta que nos pongan un poco de límites.
En la tertulia estuvieron, además del que suscribe,  Sito Lerate, Miguel Angel Navarro, Manuel Salitre, Manuel Romero Higes, Mamen Alegre, María Blazquez, Juan Antonio Rincón, Milagrosa Ortega, Antonio Castro, Jose Manuel Vivas. Echamos de menos, y mucho, a Trinidad Rodenas, esperamos que su padre mejore; a José Enrique Campillo, viajando por la geografía española; a Plácido Ramirez, en paradero desconocido ( es broma); a Dani Villa y su entrañable amigo; a Pilar Mateos, que se olvidó de abrir el correo; y a Carmen Gordillo, ahora en otro lugar de España. Carmen estamos contigo y te deseamos lo mejor.



jueves, 20 de junio de 2013

Cuando los saludos se estrenan. La última reunión de Página 72




Eran las 12 del sábado cuando, la mayoría de los tertulianos llegábamos al punto de encuentro. En Pagina 72, ocurre  que cada vez que nos vemos es un momento feliz. Esto es lo que suele pasar cuando los amigos no se ven asiduamente, que los saludos se estrenan

Después, nos encaminamos a la casa de Jose Manuel siguiendo su coche. Una caravana muy particular. Cuando llegamos ya echábamos de menos a Jose Enrique, a Mamen, a María, a Sito, a Daniel, a Carmen y a Plácido. Las ausencias, como siempre, son insustituibles Vaya desde aquí un abrazo para todos.

Ya en casa de Jose nos acogió Fátima, su mujer, con la disposición de quien está acostumbrada a recibir a muchos. Gracias Fátima por hacernos sentir bien y reponernos. 

Al rato, comenzó el paseo, con un “medio sol de justicia”, hasta la orilla del Zapatón. Una vez más pudimos apreciar la serenidad de la dehesa. De vuelta, tomamos un aperitivo con el objetivo de “hacer hambre”. Y desde allí, unos a pie y otros en coche, nos acercamos al Oasis. Este es un restaurante de carretera que, como su nombre indica, nos proveyó de lo que buscábamos. Y lo mejor, que la calidad-precio resultó equilibrada.
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Eran las cuatro de la tarde cuando terminamos de comer. Hacia un calor de verano y allí estábamos despidiéndonos de Miguel Ángel que había ido para estar con nosotros en la comida. Pena que no se pudiera quedar con el resto de los que allí estábamos: Jose Manuel, Fátima, Antonio Castro, Manuel Romero, Manuel Salitre, Juantonio, Trini, Pilar, Mila, Gema y un servidor.

De vuelta,no hubo posibilidad de dormir la siesta. Directamente y puestos a la sombra, comenzamos la reunión que se desarrolló en dos partes:

Una primera, de revisión y evaluación del año, de cómo habían ido los encuentros a todos los niveles. Revisar significa vitalidad y Página 72 mantiene ese punto peculiar de no adormecerse o conformarse con los mínimos. Cada uno de sus integrantes aporta una riqueza incalculable que hace de esta tertulia algo diferente.
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La segunda parte la dedicamos a comentar el poemario de Jose Manuel Vivas,. Oficios de la incertidumbre. Un libro, todavía en ciernes, que surge con poemas ya construidos y con un nexo común sobre lo incierto. Este puzzle consentido, este injerto de versos, se advierte más en la ultima parte, de las tres en las que se divide el poemario. Las dos primeras apuntan directamente a los oficios de la incertidumbre: La lanzadora de cuchillos y El curtidor de silencios. 

Cuatrocientos cincuenta versos que presentan a nuestro tertuliano- poeta que algunos calificaron de conceptual. Después de este encuentron es probable que aparezca la necesaria "poda". Y así, los versos que comentamos en el campo otro día, ya depurados,  se verán robustecidos.

Mientras se comentaba se leyeron algunos poemas que aquí reproduzco.

Oficio de versos

Escribo las palabras que necesitas,

las dejo en tu mesilla de noche,

les pongo perfume de añoranza

y fieltro blanco para la ocasión.

Mañana cuando despiertes

aún seguirán allí,

deseando que las pongas en tu boca,

las leas y sean tuyas para siempre.


Náufrago

Alcanzar la orilla

para desfallecer agotado

en la frontera de agua y tierra

dónde limita al norte tu boca

y al sur las estiradas piernas,

el susurro de un mar

que circunda tu vientre.

Vengo a tu isla buscándome.

Me perdí en la ciudad,

dónde todos me reconocen.


La ventana

El cristal no soporta más tanto vaho distraído,

tanta mirada que busca en la calle

un rescoldo de gente en movimiento,

de coches con luces

y jóvenes de trenzas largas y faldas cortas.

Algunos niños inquietos

juegan al balón entre los árboles,

gritan, corren, ríen con descaro.

En la ventana su rostro es un espejo

que jamás sabrá de sus nombres

ni de la medida justa de sus sueños.



Guarecerse

Ocultarse de la inercia de ser,

protegerse del afanoso crepitar del día.

Ser acaso un cuerpo que camina,

tropieza con otros cuerpos

en las calles asombradas de la ciudad.

Guarecerse del oficio de vivir,

ponerse a salvo de su evidencia,

de su opaca incertidumbre.


Gracias Jose por compartir tus versos. Gracias Fátima por compatir tu tiempo y tu casa con nosotros.

martes, 14 de mayo de 2013

Del microrrelato al metarrelato poético. La tertulia de mayo.

I. El relato corto de José Enrique Campillo



           La bruja de San Juan de Ulúa, este era el relato que José Enrique Campillo quiso que los tertulianos de Página 72 debatiéramos el viernes 3 de mayo.
La reunión comenzó con ese aire distendido que ayuda a profundizar en el debate y en este caso es José Enrique quien puso el tono amable del humor y la genialidad.

        Lo primero que hizo nuestro autor fue leer el relato, para después someterlo a la exigencia de una crítica respetuosa y sin  falacias. Campillo expresó, en múltiples momentos, el deseo de que se hiciera una crítica hasta el fondo a su creación. Es de valorar esta intencionalidad suya, la de aprender manteniendo una actitud socrática que lo ennoblece.

            Nuestro tertuliano, autor de un montón de obras, como muchos saben y de gran éxito editorial desde la publicación de “El Mono obeso”. Catedrático de Fisiología en la Universidad de Extremadura e investigador incansable. Ahora, dispuesto a estar “a los pies de los caballos”, de unos tertulianos que, amantes de la literatura, no dejamos de ser aprendices de escritores. Siempre es de agradecer la confianza que nuestro autor pone en el debate crítico de Página 72.



                 Después de la lectura del relato los tertulianos nos adentramos en la historia de Tula, una “bruja” de la zona de Veracruz, en Méjico, enfrentada a don Rodrigo de Albar y condenada a prisión por no ceder a los caprichos y la tiranía de este. Además de estos personajes el relato se adorna con personajes pintorescos como el de Juan Trujillo, un soldado oriundo de Extremadura y rendido a los encantos de Tula. Este hará todo lo posible por ayudarla. En definitiva, un micro relato entretenido que, con las característica y la fuerza del realismo mágico, nos situaba en las tierras mejicanas, en el controvertido siglo XVII lleno de intrigas y ambiciones.

                   Las críticas a la obra bascularon del contenido a la forma siendo en este aspecto último donde los asistentes hicieron más hincapié. José Enrique agradeció la revisión exhaustiva de sus escritos. Sobre el contenido todos coincidimos en subrayar la capacidad que tiene nuestro autor para entretener y enganchar al lector.

                Sea como sea, bien atendiendo al contenido o al continente, lo cierto era que con esta creación todos pudimos advertir la evolución creativa de Campillo como escritor de relatos cortos. Observamos a través de estas letras como, de manera paulatina, nuestro autor había abandonando la escritura plana, la propia del  científico que él es, para entregarse a otra manera de escribir más cálida y llena de emociones. Efectivamente, desde el primer relato corto, El tío Vito, hasta este de La Bruja de San Juan de Ulúa, que ahora comentamos,  la escritura de Jose Enrique ha ganado en fluidez con una prosa más depurada y fuerza narrativa.

           Lo que más gustaba de la forma de escribir de José Enrique es la forma que tiene del emplear  las imágenes descriptoras de personajes y situaciones. Sin embargo y a pesar de todos estos elementos, harto positivos, nuestro tertuliano tendrá que corregir algunos aspectos de forma y de fondo en esta obra de La bruja de San Juan de Ulúa: Así tendrá que tratar el final para evitar la rapidez de algunas secuencias (¿?); cambiar algunos  aspectos de la trama, haciendo más creíble algunos tramos (¿?). Y todo ello, evitando el transformar la obra. Y puesto a reformar alguien aconsejó  buscar  un titulo diferente (¿?); 

             Por último, destacar el admirable temple de nuestro tertuliano a la hora de acoger y responder, cuando era pertinente, a los diferentes comentarios de su creación. Una actitud sencilla que Jose Enrique Campillo nunca  pierde, a pesar de los premios y el éxito editorial de la mayoría de sus obras, y que es de gran ayuda para los tertulianos. Actitudes como estas hacen crecer el tono humano de la Tertulia de escritores Página 72.

                Gracias José por tu rica aportación y por tu humanidad.


    II. El metarrelato poético de María Blázquez


            En el segundo tramo de la reunión leímos los versos del poemario Estado de Sitio de  María Blázquez, premiado recientemente en la XV edición del Certamen Literario José Rodriguez Dumont de Órgiva (Granada). Este poemario contiene doce poemas seleccionados, según María, para la ocasión del certamen literario.

                Los poemas se fueron leyendo, uno a uno, con cierta solemnidad dejando en el ambiente ese tono de emoción cautivadora que María sabe conseguir.

                Aprovecho este relatorio de la tertulia para hacer, con el máximo respeto,   un breve comentario crítico de estos poemas. Pido, de antemano, perdón a la autora por este atrevimiento. Me gustaría resaltar cuatro elementos que, a mi modo de entender, configuran el poemario: las metáforas de la emoción;  la sensualidad como utopía;  la búsqueda, como actitud metafísica;   y el silencio del yo poético. 

                1. La  emoción de lo amatorio como valor: 

              Los  primeros versos del poemario nos abren al deseo amante de forzar la noche, adelantarla:

  Estoy tejiendo horas con agujas de voces
 que se dispersan durante el crepúsculo.

               Un registro, la noche que nos predispone al misterio de una poética diferente, la del silencio, llena de mágicos simbolismos. Un ejemplo de ello aparece cuando el yo lírico nos  lleva a descubrir la visión emocionada de la vuelta del amado. Es aquí donde la autora traza algunas metáforas esenciales, cargadas de emotividad como son las olas y las algas en una clara referencia al mar y de este como significante de ese lugar metafísico  e ideal que nos habla de los sentimientos más profundos:


Regresé del fondo bruscamente,
 me enredé en las olas de tus dedos
como alga silenciosa abandonada al encuentro.

2. La sensualidad  y la utopía  del yo lírico: 

Otro de los registros que aparecen en el poemario Estado de sitio es el de las cadencias sensuales desarrolladas en un recorrido por  las formas del cuerpo. Unos gestos de  sensualidad y de dobles sentidos, como la que aparece en este poema donde las estrofas, inicial y final, subrayan las metáforas de las utopías amatorias. Los verbos que expresan esta afirmación son: doblar y volcar. Unos verbos de acción que aquilatan la existencia de ese estar  más allá de la propia realidad física. Así, en la primera estrofa el amado se transforma en el molde perfecto para esta contingencia soportada, notada con la figura del doblarse, la de adoptar la forma de lo amado; la segunda estrofa se marca con la acción decida del ser amante que se hace uno con el otro en  ese hecho de volcarse:

No quiero estar cansada al acostarme a tu lado,
 quiero doblar en ti las esquinas de mi cuerpo.
                …
No quiero estar cansada al acostarme a tu lado,
 quiero volcar en ti los dominios de mi cuerpo.


            3.  La búsqueda o la metafísica del relato: 

Junto a los aspectos señalados aparece el de la  búsqueda como una inquietud  permanente del amant. Aquí, el yo poético, con tonalidades esenciales, sitúa el punto de encuentro en las figuras del árbol o la casa que denotan protección y enraizamiento, firmeza y seguridad. Estas figuras son gestos metafóricos que  señalan las realidades utópicas con la pretendida ilusión de superan cualquier malestar provocado por los interrogantes del buscar inquieto:

                        …
Regálame la incógnita
de suponerte mío para siempre,
donde divagaré
para buscar el árbol y la casa
que te he jurado en mi inconsciencia.



Puestos a subrayar la intencionalidad poética de Estado de sitio, habría que resaltar la búsqueda como una realidad “mística-existencial” donde una vez más aparece  el hecho de volcarse, de vaciarse, de adoptar la forma del otro. A este respecto, basta ver algunos  versos del poema, Vacío.

Te buscaré aunque me vuelque
 en cada hueco en los que tú has estado…


Este sentimiento del buscar se mantendrá, como un estribillo metafísico,a lo largo de todo el poemario. En este sentido, ya en los últimos tramos del metarrelato, la búsqueda se convierte en una obsesión patente. Así, los versos de Floración,.


 Te busco, no apareces.
Te llamo en el poema,
 pero se adueñan de él los elementos
con la inquietud vertical de semillas que crecen,
con la conquista del agua invencible.

 4. Hacia una poética del silencio: 

En los poemas finales, María Blázquez, sitúa al lector  antes dos elementos significativos: el fuego y el agua, propios de la poética del silencio. Así, se observa en la metáfora del poema De la llama a la gota, como el yo lírico transita  de la llama de amor profundo al reflejo del agua. con esta puntualización versal la intencionalidad de la poeta muestra una pretensión, la de desvelar la conciencia del ser y del sentirse. Fuera de cualquier pregunta espuria  la realidad que el yo poético muestra es la de  traducir los sonidos, interpretando la voz del tú, la del amado, en un permanente diálogo con él. es por ello que los versos dialógicos, provocan  la lluvia  y esta como un don especial en el centro de la realidad ya transformada:

De la llama
 de mar
 que se derrite
en tu puerta
a la gota
de fuego
 que se evapora
 en tus ojos,
las estaciones
me llevan a ti.

El gemido del tren
al rasgar los raíles
interpreta tu voz,
 todos los caminos
 me valen.

 Zarandea el cielo
si pierdo la ruta,
 lluéveme en la frente.

Estado de sitio, el poemerio de María Blazquez finaliza con unos versos que, con cadencias sartrianas, destacan  la nada como un  elemento que determina el vacío, el silencio, en ese no-estar del amado:

Nada, mientras no estabas.

 De las ondas solitarias del agua
 nacen vacíos, hijos del silencio.
 Del suelo despoblado
  emerge la indolencia del que aguarda.

Nada, mientras no estabas.

Gracias María por hacernos disfrutar de estos versos esenciales, de este metarrelato de los sentimientos  que traducen todas las búsquedas de lo que amamos y de lo amado.


jueves, 9 de mayo de 2013

A propósito de Shobogenzo



                      A propósito de Shobogenzo, volumen I, traducido por Pedro Piquero, siguiendo la versión inglesa de Gudo Wafu Nishijima y editado por Sirio. De entrada hay que decir que esta es una gran obra que merece estar en la mesa de lectura de quienes quieran profundizar en el hecho del crecimiento personal, de quienes estén interesados en aprender de uno mismo como forma de olvidarse de uno mismo. Esta es la verdad del Buddha.

                    La traducción de Pedro Piquero, además de ser impecable, tiene una serie de registros que a los bibliófilos nos encanta. Así, importa resaltar  por un lado, las propias notas que aparecen al final de cada capítulo. Solo este aparato crítico es un tratado interdisciplinar e intercultural de las filosofías occidentales en contraste con la manera de ser y hacer de las enseñanzas del maestro Dogen Kigen.  Por otro lado, el volumen contiene seis apéndices en los que se muestra elementos del budismo Zen de sumo interés especialmente para quienes no lo conocemos. Seguido a estos, el libro trae un glosario de términos del sánscrito que agradecemos, sobre todo, aquellos que no sabemos esta lengua. Una ayuda inmejorable, desde el punto de vista práctico-filológico, para una mejor comprensión y más profunda de los capítulos. Estos son 21 en total. Al final de este volumen aparece un índice temático que es de gran ayuda para quienes nos dedicamos, además de a la enseñanza, a la investigación. Una gran labor de Pedro Piquero, como traductor y comentarista del maestro Dogen. Enhorabuena.

                  Considero que es una edición deliciosa realizada por la Editorial Sirio. Esta editorial puede estar contenta porque, gracias a este trabajo añadido, la publicación del Shobogenzo va más allá de una mera traducción al uso. No me extraña que algunas ediciones en proyecto se vean “truncadas”, como es el caso de Dokusho Villalba.  Este ha comentado públicamente que se ha interrumpido el proyecto de Ediciones Miraguano de publicar la traducción del Shobogenzo al aparecer recientemente el primer volumen del Shobogenzo traducido por Pedro Piquero, siguiendo la versión inglesa de Gudo Wafu Nishijima. 
                     Villalba comenta que las Ediciones Miraguano no ha visto viable la publicación casi simultánea de dos traducciones de una obra destinada a un público minoritario. Dicho así parece que la intencionalidad del comentario es más mercantilista que cultural. No sé cuantos millones de personas son estas  minorías. De todas formas, como Dokusho Villalba persiste en su publicación, y esta en formato digital a través del Amazon,  me gustaría ver -fuera de consideraciones bastardas- como este escritor-traductor supera el trabajo que Piquero hace de Shogobenzo.







La traducción de Pedro Piquero ha sido publicada por la editorial Sirio y puede ser adquirida on line en el siguiente enlace:
http://www.editorialsirio.com/index.php?mod=coleccio

domingo, 28 de abril de 2013

Pácido Ramirez en la tertulia de abril.



         El segundo viernes de abril, los tertulianos de Página 72 estuvimos hablando de literaturas y formas literarias aprovechando la presentación que Plácido Ramirez Carrillo hacía de un poemario “Este lugar al sol donde escribir” que está todavía trabajando. Esta obra, inédita, que nuestro tertuliano presentaba a la discusión de los concurrentes ha recibido, como proyecto, la Beca para la creación de la Junta, hoy Gobierno de Extremadura.




         Plácido comenzó explicándonos el sentido de este trabajo. Subrayó que este poemario es “un conjunto de pequeños poemas a modo de viaje poético por plazas y rincones del recuerdo, diálogos cercanos con el padre ausente, para que no haya olvido...”

           En el poemario hay otra intencionalidad, según declaró nuestro tertuliano, y es “servir de homenaje a ese gran poeta recientemente desaparecido, Ángel Campos Pámpano”. De él recoge nuestro autor unos versos para iniciar no solo algunos de sus poemas, sino también el título. Plácido, empleando el segundo verso de una estrofa del poeta de San Vicente, titulará su trabajo, "Este lugar al sol donde escribir ”:


                       …Concededme siquiera este refugio
                     este lugar al sol donde escribir”.

             Nuestro autor anota que el inicio de estos poemas se encuentra en la celebración de la navidad del 2009 cuando en el entorno familiar recuerda a su padre.

                    Estoy tan solo sin ti, padre
                    que voy abrochando los recuerdos...


          En principio fueron doce poemas que poco a poco se fueron engrosando. Versos que le han ido sirviendo de plataforma para que la memoria le lleve a aquellos momentos en los que sumar:

                    silencios largos,
                   nostalgias y ausencias.


           Será, esa parte de la memoria la que le lleva a recordar los momentos dramáticos de la emigración, cuando su padre tuvo que salir para Alemania:

                            Y luego llegó aquella madrugada gris
de aquel invierno frío.
La maleta de la tristeza en el andén
y tu partida para Alemania
como tantos hombres rotos.

           Con los poemas Placido repasa esas situaciones difíciles de su infancia; y de forma especial aquellos momentos vividos en Madrid. Con todo, la pretensión de nuestro autor es establecer un diálogo con el padre que ahora, por desgracia, está definitivamente ausente.
                               ...
                            Otra vez navegan los recuerdos,
y amanecen, haciéndose nombre,
y caricia, y acento nuevo.


            Y así, siguiendo esta traza del recuerdo, en la mayoría de los poemas, los versos finales estarán marcados por la contundente tristeza de la ausencia:
Y vuelvo a mirar tu retrato
y lloro,
mientras silbo.


             Para algunos de los tertulianos, la sencillez ambiciosa de los poemas de Plácido, llevan a sumar la delicadeza de quien recuerda otros momentos mejores, aunque estos tenga esa cadencia de la costumbre sin caer en el costumbrismo.

           A Plácido un autor, ya avezado en estas lides de la versificación, no le faltan capacidades para seguir trabajando en este poemario haciendo que el hilo conductor, el diálogo con el padre, se plasme con fuerza, como lo expresa esta estrofa:

              Ven conmigo, que nos llega la lluvia
               y se hace el silencio.


          Plácido tiene ese don, ese saber plasmar el sentimiento, el afecto, y el entusiasmo. Por ello, este prometedor poemario “Este lugar al sol donde escribir”, que generosamente llevó a la mesa de la tertulia, verá un día la luz cargado de esfuerzo, de trabajo y dedicación. Importa releer los poemas de los que surgen :

                                    …mil colores en las ventanas

y en cada mirada.




              Es probable que nuestra autor, como todos aquellos que se dedican al oficio de ordenar palabras y poemas, entre en su “ bosque de metáforas” para podar versos. Si lo hace merecerá la pena, porque este es un poemario interesante. Seguro que el resultado será, como siempre, feliz. Importa traer a colación aquel magnífico libro “Ensayo de la metáfora” donde nuestro autor recuerda aquellos tiempos de la gran ciudad:


                        Tras un feliz diagnóstico
                         esposa y madre sonríen.
                         ...
                      Asoma al balcón de la ciudad
                      la risa de un mediodía claro.


                     Circulo familiar que busca
                    los secretos del día.
                   Inmóvil suspira la tarde
                  atenta en este Madrid que se derrama.


         Placido, este “poeta de la tierra” , sigue ahondando en las emociones evitando así “pasar de puntillas” por ellas y saltar por encima de ellas como si estuviera haciendo “periodismo emocional” porque, y él lo sabe, este movimiento interior nos empuja a lo mejor y el poemario lo merece.


      En este libro se contiene una buena historia, la traza seductora que no se duda Plácido está tratando en esa “cocina” de su particular verso. El poemario, “Este lugar al sol donde escribir”, tiene todos esos elementos capaces de cautivar desde las pinceladas del recuerdo y las ausencias que nuestro tertuliano, trabajador incansable, deja. Y son esos aspectos de la emoción y los sueños, los que Placido recoge en la linea de sus poemas, los que propician algo diferente. Así lo expresa cuando, al final de este trabajo en ciernes, dice:

                     Ya sé padre, que quisiste soñar
                  para nosotros
                 un alba limpio y claro...


miércoles, 17 de abril de 2013

A vuelapluma




Solucionar 


Quitar hojas
                         muertas
de las macetas

parar de temblar

respirar hasta el fondo
de los pulmones

expulsar todo el aire
que hubo en ellos

salir al sol

Sol
      u  c  i  o  n  a  r 

pensar en llamarte,
        
no hacerlo

Solución  
            a  r  t  e

lo que requiere luz
si aceptas no llorar
cuando llegue la noche.













domingo, 7 de abril de 2013

“Hojas sueltas de mi otoño”



El día 3 de abril, vamos antes de ayer, laEditorial.es (la editorial profesional en línea) me pidió que presentara el poemario de Félix Gala Pastor,  “Hojas sueltas de mi otoño”, en la Residencia Universitaria Hernán Cortés de Badajoz. Y así lo hice. Hay que decir que gracias a la presencia de tertulianos de Página 72 la presentación se convirtió en una amable tertulia en la que el poeta emeritense se sitió como en su casa. 
Quiero poner un poco de lo que expuse en la presentación:

Félix Gala Pastor, un madrileño de nacimiento y emeritense. Un hombre inquieto, un escritor que trabaja sus versos con la huella del pincel. Artista plástico desde siempre, reciente poeta.

En este libro “Hojas sueltas de mi otoño”, nuestro autor nos convoca al desborde de los sentimientos, de estos que son difíciles de reprimir porque son parte de las entrañas de lo humano, nacen del deseo, de las pasiones, de la mística interior que termina por rememorar lo mejor de nosotros mismos.

El poemario, este del que hablamos, tiene tres partes definidas y un apéndice a modo de reflexión de autor:
-Hojas desde la pasión;  Hojas desde el interior; Hojas desde el recuerdo.

1. Introducción.-
Para ser ordenado iré, parte por parte, indicando aspectos de forma, estructurales y de contenido, deteniéndome más en este último.

Es interesante anotar un breve análisis simbólico-gramatical de los títulos capitales. En cada uno se dice “Hojas desde…” Pues bien, si nos fijamos en la palabra “hoja”, en plural, después de haber leído el poemario, se llega a la conclusión que este vocablo es la metáfora perfecta para indicar “lo vivido”. Si a este vocablo le unimos la preposición “desde”, indicativa de la temporalidad, descubrimos que nuestro poeta nos está hablando, con sus versos, desde lo vivido como una presencia que va más allá de la pura remembranza.

2.-Los capítulos.-
2.1. El primer capítulo “Hojas desde la pasión” o lo que es lo mismo “Ese tiempo vivido con pasión” se inicia con una cita de Gautier[1], un poeta del diecinueve, un modernista en el que impera el simbolismo.

El capítulo lo forman nueve poemas, sonetos, versos endecasílabos que hablan de los sentimientos pasionales propios del enamorado.

En los cuatro primeros se habla del deseo en medio de la noche, de las ausencias; del silencio con un tono imperante de desamor. El quinto poema, es como el eje del capítulo titulado “Entonces…” donde la magia del encuentro rompe con el infortunio del pasado. Este es un poema de connotaciones cosmológicas en el que las estrellas, el mar, la noche se revuelven en un estado agónico que acaba con el resurgir del amor nuevo. Y es aquí, como en las otras partes del libro, donde aparece el mar como testigo, como lugar de encuentro, como espacio contextual del yo literario que habla de amores y desamores. Esta figura protagonista del mar volverá a surgir en el tercer y último capitulo.

Así, en Espumas de mar[2] los versos se espejan en las notas eróticas que describen el acto sexual donde el poeta quiere ser viento, sol, agua, arena con el deseo irrefrenable de “beber la sal de la espalda” amada; un yo poético que abre “de (s)us entrañas las ávidas puertas…”[3]en un pacer de los labios “absorbiendo jugos en (s)u  boca”[4]. Versos líricos de sutilezas pasionales y eróticas que tienen el mar, otra vez, en primer plano.[5]

Este poema, Espumas de mar, es el inicio de otros tantos poemas de corte erótico como: Paraíso, donde lo corporal es el punto referencial significativo de la metáfora intencional. Así, los pechos adoptan la forma de panes que se amasan con delicadas caricias.; donde el pubis es fuente que embriaga. Versos eróticos con gestos explícitos en el decir:

“Y notar de tus ansias los impulsos
mi glande de tus labios prisionero,
percibirte perder los mismos pulsos
y verter mi simiente en tu granero[6]

Versos endecasílabos, sonetos atrevidos, que ponen frente al lector la imagen del amor rendido en el paroxismo del acto sexual.

Con estos poemas, nuestro autor nos pone delante del amor pasional de ese universal cultural, de ese sentimiento que ha  existido en todos los tiempos y lugares. Con ellos, Félix nos llevan a la poesía licenciosa de Samaniego, al siglo XVIII donde lo erótico es parte de una poética directa que rompe con cierto cultismo. Es interesante descubrir en los versos de nuestro autor, salvando la distancia y el estilo,  ese lenguaje de El Jardín de Venus. En los poemas de este capítulo, así como en la obra de Samaniego, se aprovechan no sé si intencionadamente algunas estrategias asociadas con la poesía amatoria propias del amor cortés e incluso de la poesía mística.
         
          2.2.-El segundo capítulo, lo titula, “Hojas desde el interior”, el tiempo de lo íntimo, lo reflexivo. Aquí, aparece una cita cabecera de Dickens[7], otro escritor decimonónico, novelista y un gran crítico de la sociedad de su tiempo.

En este espacio hay trece poemas, la mayoría de ellos construidos en forma de sonetos y otros, con versos blancos. El contenido de los poemas es  harto existencial, poemas en los que el yo poético describe el alma enfrentada al hastío[8], al insomnio[9], a la soledad[10] y a la nada[11], todas ellas situaciones difíciles, problemas que el poeta resuelve con el hecho mismo de escribir, y esto como una terapia[12]. Y es en el plano de estas situaciones vertiginosas,  al reconocerse desamparado y frágil, como es capaz de renovar  “la sangre vieja[13].

Para  describir estos sentimientos, nuestro poeta recurre a los elementos, agua, tierra, aire, en un intento de arroparse en el cosmos cercano. Tratado estos versos con la retórica propia de las alegorías, nuestro poeta consigue presentarnos al hombre, al ser humano de manera atenta, vigilante, que, “como águila en vuelo, otea desde lo alto las miserias[14]; un hombre que vive  su existencia angustiosa “sumido en el abismo, arrojado en un pozo de tristeza [15]. Aquí, las metáforas surgen de manera valiente con la pretensión de resolver las angustias más profundas. Y el poeta nos traza la posibilidad de ser  “agua de manantial”, “río de la vida”, “viento que esparce las semientes por doquier” (spermatikos); “nube empujada por mil vientos”, “tierra donde nace el misterio” [16]. Y es aquí, en este contexto cosmológico, donde el poeta nos introduce en la intimidad de la mística buscada. Estos aspectos señalados  nos recuerdan a Juan de la Cruz, cuando los versos de Félix parafrasean aquellos otros del Cántico espiritual al decir “se sosiega el alma  en la noche oscura[17].

Los aspectos místicos de esta página se colocan en paralelo con las otras, ya expuestas, del primer capítulo donde abundaban sensualidad y pasión. Tanto en una parte, como en la otra, es el fuego el elemento que aparece de manera implícita, un fuego que desborda desde el amor enamorado y en el paroxismo de los cuerpos que se entregan y se funden junto al mar así como en la quietud del alma que espera la muerte[18].

Y apuntando la muerte, es esta, otro de los puntos constantes en el horizonte del otoño diseñado por el poeta. Cuando el poeta nos la presenta lo hace con un sentimiento de aparente estoicismo[19] que salta a la actitud contraria, al hedonismo,  con el deseo de querer estar por encima del miedo a esa intrigante compañera de viaje. La muerte, dice el poeta, no agota la vida porque esta, con palabras de Unamuno, “muere de la muerte[20].  Las inflexiones literarias “de la muerte”, “con la muerte”, terminan siendo una resignada posición del hombre que con sentencias, parecidas al más puro  Séneca, dicen:

No te vale  ser, entre los duros, fuerte,
ni te vale buscar las ocasiones,
mientras ella no dé sus bendiciones,
el más allá, jamás podrá absorberte.

Y es que esta, la muerte, viene a resolver lo pesares del hombre, ese paseo entre sinsabores, amarguras y llanto mientras el yo literario se pregunta ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?, en una búsqueda ansiosa de la alegría y la fantasía[21].

Probablemente volvamos a sentir esa época de la poética prerromántica del XVIII, esa poética intimista de la ilustración donde el lenguaje sencillo y natural nos acerca a lo más profundo de nosotros mismos. Aunque en realidad a donde nos lleva los versos de nuestro autor es a la poética de Antonio Machado. Será en el siguiente capitulo donde se observa como el sentimiento del paisaje, la realidad exterior, quedan impregnados en el estado emocional del poeta.

          2.3- El tercer y último capítulo, Felix Gala Pastor lo abre con una cita del gran dramaturgo, también del diecinueve, Oscar Wilde[22]. Un grande del esteticismo. Este capítulo, titulado “Hojas desde el recuerdo”, nos presenta el tiempo de lo vivido con  la figura de una encina, de la encina vieja[23] que, intencionalmente traza la figura del propio yo, ese yo poético que reclama un tú. Un yo, que, como la vieja encina, se siente “truncado por el rayo de la melancolía y la tristeza”. Aquí, en estos espacios de lo íntimo,  el poeta se hace consciente del desamor de lo propio, y lanza la idea, fuera de tópicos,  de que siempre es un buen momento para comenzar teniendo presente  “los brotes de hojas nuevas[24] en una clara alusión a sus descendientes.

          En este capitulo del recuerdo, donde los tiempos verbales se presentan en pasado y a veces en pretérito de presente, aparece de nuevo la figura del mar, este que “trae aromas de sales y peces…” un mar, agua marina, que el poeta subraya “como sangre del corazón[25]. Convirtiéndose esta figura del mar en el imaginario poético del deseo, de la búsqueda desde tierra adentro, un sueño de sal, con sonido de caracolas y espumas gigantes. En la poética de este tramo del libro es tan fuerte este deseo de lo marítimo que el poeta siente tener alma marinera y sangre de agua salada[26]. Y aunque el mar es lejano, para un poeta de tierra adentro, el deseo persiste en un querer descansar “en la arena caliente, allá a tu lado[27].

Además del mar, la memoria descrita el metarrelato poetico nos llevan al Guadarrama, al río de lentas aguas que trae recuerdos de horas locas.”[28] Y es aquí, donde la  traza de la poesía de Félix se vuelve más intimista y es , como indicaba más arriba, donde  el sentimiento del paisaje, la realidad exterior, queda impregnada en el estado emocional del poeta.

         
3.- Punto final.-
El capitulo apéndice[29] del poemario viene a ser como un punto y seguido más que final, donde el poeta con ese estilo paternal, a lo Samaniego, intenta sacar una lección moral de lo expuesto. Ya en la cita de su cabecera el propio autor se autocrítica con sentimiento de hermenéutica gadameriana [30].

          En este capítulo solo hay un poema[31], donde el autor se pregunta  si con su poesía, la expuesta en este libro, ha conseguido conmover al lector.  Tomo esta reflexión poética como si fuera una pregunta personal para responder sin ambages, de forma directa:

Mi querido amigo, tu poética, fuera de esquemas literarios al uso y estructuras medidas, a veces corsé para tu entusiasmo y tu pasión, …tu poética, digo, es una muestra de la ternura de ese hombre que anida en ti, de ese poeta que te habita con ganas de vivir su soledad en compañía y esta de forma enamorada. Lo más importante es que,  tus versos, los poemas de este libro.

Como bien dices en el poema epílogo de  tu poemario, tus versos me pertenecen después de su lectura. Y desde esta donación, desde lo gratuito, contemplo la plasmación de tus instantes, que pueden ser también los míos, y donde el recuerdo adopta  esa solemnidad del compromiso con lo humano, siempre presente, que alecciona.

Para terminar, quiero decir que este poemario, por encima de gustarnos o no,  e incluso más allá de que su lirismo y sus sonetos nos lleguen o los rechacemos, este poemario, digo, no seremos capaces de ponerlo aparte, porque en él la tenacidad del ser humano, expresada en su contenido, es mucha;  porque lo sincero, y directo, se plasma en sus versos sin eludir lo pasional directo ni el erotismo; porque los poemas, tus poemas Félix, se adentran en el misticismo, en ese  que se sobrepone a la angustia de la nada que a todos nos atenaza. No, mi querido poeta este libro, “Hojas sueltas de mi otoño”, no lo olvidaremos porque en él aparece  un vitalismo radical que supera cualquier brutal nihilismo.

Mi querido poeta, permíteme decirte que eres como la encina, como esos olmos de tu metarrelato, que sobreviven al tiempo y en el tiempo se renuevan

Gracias por esta oportunidad de presentar este poemario; gracias, por compartir estos versos que laEditorial.es ha sabido plasmar, como siempre, tan magnífica y cuidadosamente, en esta edición.
Felicidades a los dos.



[1] “El verdadero Paraíso no está  en el cielo, sino en  la boca de la mujer amada”(Mademoiselle de Maupin)  Pág. 19
[2] Pág. 27
[3] idem
[4] idem
[5] Pág. 28
[6] Pág. 30
[7] “Cada fracaso enseña al hombre algo que necesita aprender” Pág. 33
[8] ¿Por qué te empeñas en ganar mi ser? dice el poeta. Pág 42
[9] Se niega a rendirme y me sostiene/ en siniestra vigilia que destapa/ la caja de Pandora…”. Pág. 43
[10] Con la soledad por compañía, dice el poeta, camino hacia el otoño de mis tiempos” Pág. 42
[12] Cuando escribo. “Poniendo a flor de piel mi grave situación de desamparo”…/ Fluye la tinta…/las palabras se agrupan…/ y así mi sangre vieja se renueva; …” Pág. 40
[13] Pág. 40
[14] Pág. 35
[15] Pág. 35
[16] Pág. 35
[17] En el poema que lleva este título “Alma sosegada” Pág. 37
[18] Pág.38
[19] Así aparece esta estrofa del poema Correos de muerte “Son correos de muerte, que anuncian su presencia;/sibilinos avisos, presagios silenciosos/ que colman de fantasmas, hasta la propia esencia.” Pág. 39.
[20] Pág. 49
[21] Pesares. Pág 48
[22] “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absioluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.” Pág. 51
[23] Pág. 53
[24] Pág. 64
[25] Pág. 65
[26] Lejos del mar: “¿por qué me pariste, madre,/ aquí tan lejos del mar?/ donde no llegan gaviotas…” Pag. 61
[27] Mar lejano. Pág. 63
[28] “Lentas aguas te surcan, ya no chocas, / retraes sólo recuerdos de horas locas,…” Pág. 68
[29] Pág. 69
[30] “La obra si se publica, no pertenece al autor…
[31] Si acaso. Pág. 71